Las rebajas del pueblo: grandes superficies contra pequeño comercio

Ciudadanía

( 1 Valora ) Luis Azorín

 

El pequeño comercio no puede competir con las políticas agresivas de precios de las grandes distribuidoras y sus horarios

Es indiscutible la capacidad de la publicidad de adaptarse a la cambiante situación social, así se ha visto en los últimos años marcados por una profunda crisis social, económica y ambiental. En este sentido, vemos como la publicidad de El Corte Inglés ha dejado de emplear a estrellas de Hollywood, pasando a mostrar famosos de menor caché, pero más cercanos. Mientras la campaña navideña fue protagonizada por el veterano Tony Leblanc, en la de las rebajas aparecen famosos como Fernando Romay o Carolina Cerezuela, entre personas anónimas, opinando de cómo deben ser dichas rebajas.

En situaciones de dificultad, y con la ayuda de la cada vez más progresiva liberalización de los mercados, es como más fácilmente el grandes se come al pequeño y desde que comenzó la crisis todo nos lleva en una sola dirección

Aparte de reivindicarse frente a otras competidoras como una marca 'de toda la vida', y de emplear en el anuncio de las rebajas el recurso de la participación ciudadana, algo ya habitual desde la eclosión del Movimiento 15 M, queda clara la imagen que se quiere transmitir de sobriedad, austeridad e incluso solidaridad, muy acorde al tiempo en que vivimos.

Esta austeridad no es más que una estrategia comercial frente al cliente. Si nos fijamos en los resultados económicos de El Corte Inglés vemos, que aún en época de crisis, sigue obteniendo grandes beneficios. Pese a la reducción del 13,5% producida en 2010, último ejercicio del que se conocen datos, el beneficio total del grupo fue de 319,4 millones de euros [1]. Y según el informe 'Global powers of retailing', elaborado por Deloitte y la revista Stores, es el 47º mayor grupo de comercio y distribución del mundo, con 16.413 millones en ventas[2].

Mientras, el pequeño comercio va cerrando o sobrevive como puede. A las dificultades propias de la situación económica, hay que añadir la imposibilidad de competir con las políticas agresivas de precios de las grandes distribuidoras y con sus horarios, ampliados por leyes liberalizadoras como la de Dinamización del Comercio de la Comunidad de Madrid. Medidas como ésta favorecen especialmente a El Corte Inglés, no sólo por aumentar sus ventas, sino porque al ampliar el periodo de apertura de sus centros, aumentan los ingresos obtenidos por el alquiler a las tiendas de las marcas que aloja en ellos.

La consecuencia de la desaparición del pequeño comercio es que la distribución de distintos tipos de productos está quedando en una situación de oligopolio, concentrada en manos de un pequeño número de empresas. Incluso hay grupos como El Corte Inglés, cuyo objetivo no se queda en controlar un sector, sino que trata de hacerse con el mayor número de ellos. Lo que queda claro es que en situaciones de dificultad, y con la ayuda de la cada vez más progresiva liberalización de los mercados, es como más fácilmente el grandes se come al pequeño y desde que comenzó la crisis, parece que todo nos lleva en una sola dirección, la concentración de la riqueza en unas pocas manos.

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Febrero de 2012

Comisión de Consumo de Ecologistas en Acción


[2] "Mercadona, El Corte Inglés e Inditex, entre los 50 gigantes del comercio", El País, 10 de enero de 2012


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