Escrito por Evelina Ricci Lunes, 04 de Abril de 2011 07:41


RELATO / La mayoría de las veces comienzan a acusarnos, a juzgarnos, a culparnos, de todas las cosas que los afectan en la etapa de la adolescencia
A veces, las madres somos afortunadas. Otras mujeres son tremendamente desdichas, porque a los ojos de sus hijos/as, parece pesar más las cosas que ellos consideran malas, en lugar de todo el amor, la compresión y sacrificios que hicieron por sus hijos/as, cada mujer, cada madre, sobre todo cuando esa mujer es madre soltera, viuda o divorciada.
Saben ustedes, mis queridos lectores/oras, ¿cuántas mujeres crían a sus hijos/as solas y hacen el papel de madre y padre, estudiante, trabajadora y ama de casa?¿Cuántas veces nos equivocamos en el largo camino de ser mujeres, esposas, madres y todos los demás roles que nos toca desempeñar…?
Las mujeres no nacemos con un manual bajo el brazo, la mayoría de las cosas las aprendemos en el camino.
Ser madre no es tarea sencilla.
¿Cuántas veces nos equivocamos en el largo camino de ser mujeres, esposas, madres y todos los demás roles que nos toca desempeñar…?
Los invito a leer esta historia que refleja el dolor de una madre, ante el desamor de su hija. Espero las disfruten, comenten y voten.
Perdí mi bastón y mi abrigo
Ya no tengo a quien besar, a quien amar…
He perdido tu respeto, tu cariño y ni mi bendición puedo darte, porque no llega a tus oídos…
Ya no puedo arrullarte entre mis brazos como cuando eras una niña… tampoco oyes mis cuentos y la voz de mis canciones es tan solo un suspiro, un lamento…
Ya no tejo tus cabellos como la princesa de aquel cuento, porque dejaste el castillo par ir en pos de un sueño.
Me he quedado con los brazos extendidos y siento el frío de los años vacíos…
Mis arrugadas manos ya no son tan fuetes para retener tu cariño.
Mi lerdo andar te seguirá desde lejos y besará cada paso que has de marcar en el suelo.
Mi callado ruego te acompañará cada instante y en cada estrofa de tu canción favorita encontrarás mi recuerdo.
Me perderé en el cielo sin crepúsculo y apareceré donde las nubes dibujan figuras extrañas o seré como el ocaso, cuando brinda sus últimos destellos…
Oirás mi voz cuando cruces un río, mis huellas estarán marcadas en el camino, mis sueños en el susurro del mar.
Viviré en la risa de tus hijos, en el trinar de cada ave, en el eco de los cerros….
Búscame donde se crucen los caminos, en las travesuras de los niños, en el ruego de cada madre….y en cada gota de lluvia que cae desde el cielo.
Quizás alguno de mis suspiros llegue a tu encuentro o en algún lugar distante te atrape el pasar de un riachuelo, seré acaso como la hoja vencida que la arrastra el frío viento.
Tal vez seré como la montaña, que erguida e imponente se muestre orgullosa, creyéndose poderosa. Acaso sea como el ave que extiende sus alas queriendo tocar el cielo.
Viví como la chispa que se desprende de la hoguera, pero que extinguida vuela hecha ceniza, meciéndose en el aíre y perdiéndose en el fin del tiempo.
Te presté mi corazón porque la vida es tan breve que en nadie más puede confiar.
Tus manos han sido como el cofre que guarda mis anhelos, tu voz el reloj de mi vida, tu canto la ilusión de cada día, tu risa mis ganas de vivir, tus tristezas mi fracaso vuelto pena.
Quisiera regalarte algo que puedas atesorar, y como la felicidad no te puedo dar… te ofrezco tan solo mi alma como el más sublime presente que una madre pueda dar…
Te regalaré la plata que cubre mis canas sienes, el oro de mis sueños y cada latido de mi corazón...
También te regalaré cada beso, cada ruego y cada oración que eleve yo al cielo pidiendo tu bendición…
Llenaré la noche de suspiros, mi almohada de sueños y mis días de recuerdos para cubrir la ausencia de lo que fue tu querer…
El olvido me tiene entre sus garras, el crepúsculo de la vida me acecha cuando no tengo tus tibias manos para besarlas, para besarlas.
Hay un pequeño espacio entre mis manos y tu rostro, entre tu risa y mi llanto, entre mis tristezas y tu alegría…
El invierno y el fracaso acabaron con mis sueños, igual que tu desamor que atravesó mi corazón como daga penetrante.
Solo le pido al cielo, como último deseo, me deje volver a mirar en tus ojos el amor que iluminó mi vida.
Espero descubrir algún día el daño que pude hacerte, para dejar de quererme y apartarte de mi vida…
Entonces imploraré tu perdón, para tener algún día el regreso de tu amor, que es mi vida, que es mi vida.
Fotografía (CC): SergioDJT

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