Escrito por Alicia Mora Miércoles, 25 de Agosto de 2010 12:47

ENTREVISTA a Antonio Pampliega, periodista y autor del blog CRÓNICAS AFGANAS. Ha estado empotrado en el ejército de EE.UU. en Afganistán.
"A nadie le importa un bledo los civiles"
"Tenemos acceso sólo a la parte que nos enseñan los norteamericanos. No tenemos una visión global de este conflicto"
Antonio Pampliega escribe en el blog Crónicas Afganas, del periódico Público. Son relatos de un país desolado, maltrecho en años de guerras. Todas las fotografías que aparecen en la entrevista son de Antonio, instantáneas de la vida afgana.
¿Cuál fue tu primera impresión al llegar a un país como es Afganistán, con un pasado y un presente tan terrible, con conflictos armados interminables?
Desmoralización. Esa es la sensación que a uno le inunda cuando se baja del avión y comienza a recorrer las calles de Kabul. Es una ciudad marrón mezclada con tonos grises. Una ciudad sin sonrisas donde la gente camina con la cabeza agachada y sin esperanza en el mañana. Una ciudad devastada por décadas de guerra. Es cómo viajar a otro planeta o retroceder a la Edad Media porque es una ciudad amurallada donde enormes gigantes de hormigón se levantan por doquier para impedir que la insurgencia siga perpetrando atrocidades. Afganistán es un país anclado en tiempos pasados. Donde la luz sólo la ilumina cuando está en el cielo ya que al caer la noche la oscuridad cubre con su manto el país. Un país que no conoce la electricidad ni el agua corriente y donde los afganos ganan una media de 2 euros al día. Se te viene el mundo encima cuando eres consciente de donde estás y lo que ves a tu alrededor; pero sobre todo cuando comprendes que jamás saldrán de esta situación. Se ha querido comparar muchas veces Afganistán con Irak, pero son países y culturas distintas. En Afganistán el 60% de los hombres y el 80% de las mujeres son analfabetos. Aquí no hay una base que vierta esperanza en las generaciones futuras. Afganistán, en definitiva... es lo más parecido al purgatorio.
"Los soldados y policías afganos son el eslabón más débil y los insurgentes, curtidos en años de lucha, se ceban con ellos"
¿Ha sido fácil trabajar empotrado con el Ejército norteamericano? ¿Con qué dificultades te has enfrentado?
Estados Unidos, respecto a su trato con los periodistas que viajamos empotrados con sus unidades, es muy eficiente. Intentan facilitarnos toda la ayuda que les es posible e intentar contentarnos facilitándonos el acceso a las unidades o provincias donde hay presencia norteamericana. Ese es el motivo por el que todos los medios de comunicación del mundo eligen las tropas norteamericanas como vehículo para acercarse a la guerra de Afganistán. Principalmente por su eficacia; pero también por no poner tabúes a la hora de hablar del conflicto afgano. Son conscientes del escenario en el que están y no tratan de ocultarlo. En ese sentido tenemos mucho que aprender de ellos. La mayor dificultad es que no poseemos el 100% de la historia. Tenemos acceso sólo a la parte que nos enseñan -o nos quieren enseñar- los norteamericanos. No tenemos una visión global de este conflicto y eso no es bueno porque ahí es cuando el periodista -si no sabe distinguir propaganda de información- se convierte en un mero transmisor.
En lo que va de 2010, han perdido la vida 265 militares estadounidenses en territorio afgano. ¿Cómo viven los militares norteamericanos las bajas de sus compañeros?
Una muerte siempre es difícil de asimilar y mucho más cuando el muerto es tu mejor amigo, tu compañero de litera o ese soldado con el que todas las mañanas compartes un cigarrillo mientras caminas por las polvorientas carreteras afganas. Ellos son los primeros en ser conscientes del lugar en el que se encuentran. Saben que muchos de ellos puede que nunca regresen a casa por culpa de una bomba casera que la insurgencia haya colocado en la carretera. Pero son soldados y asumen el riesgo. Eso no significa que la muerte de un compañero no les afecte anímicamente. Son soldados, sí; pero son personas. Muchos no llegan a los 23 años. Y con esa edad aún eres una esponja; lo absorbes todo y ver como tu mejor amigo se muere en tus brazos te marca para toda la vida…
Momentos de una guerra
(haz clic en las imágenes para ampliar). Fotografías: Antonio Pampliega
Wikileaks filtró más de 90.000 documentos sobre el desastre que está suponiendo la guerra en Afganistán. Además aparecen denuncias de "crímenes de guerra". ¿Qué opinión te merece tales acusaciones?
Son acusaciones que vienen respaldadas por muchas pruebas procedentes de esa filtración. En muchas ocasiones las tropas de la ISAF han cometido auténticas atrocidades contra la población civil, abriendo fuego contra colegios, vehículos con mujeres y niños o muchedumbre que buscaba un poco de gasoil en un camión cisterna. En Afganistán, los civiles son el eslabón más débil. Son los más desprotegidos de la guerra y los que peor parte se están llevando en el conflicto. Y el pretexto de la presencia de las tropas de ISAF en el país asiático es la protección de esos civiles que muchas veces sufren las consecuencias de eso que llaman "daños colaterales". Pero la realidad es que nadie mira por ellos… Después de cada asesinato de un civil con un simple "perdón" parece que lo han solucionado todo. ¿Cuántos perdones más han de pedir? La estrategia de "los corazones y las mentes" que proponía el depuesto general Stanley McChrystal no se ha aplicado con eficacia en Afganistán.
"Las tropas de la ISAF han cometido auténticas atrocidades contra la población civil abriendo fuego contra colegios, vehículos con mujeres y niños o muchedumbre que buscaba un poco de gasoil en un camión cisterna"
Diversos medios de comunicación hablan de que el Talibán "ha perdido impulso" en Afganistán. ¿Realmente has percibido esa pérdida o por el contrario los Talibán son más fuertes que nunca?
Con una media de sesenta muertos al mes y más de 300 heridos entre las tropas de ISAF, ¿realmente crees que los Talibán "han perdido impulso"? La última ofensiva lanzada en la provincia de Marjah no ha tenido el efecto deseado y la insurgencia se ha fortalecido. En los meses de junio, julio y agosto el número de soldados fallecidos en Afganistán ha alcanzado cotas inimaginables a estas alturas del conflicto. No. Los talibán no han perdido impulso. Al contrario, ahora están más fuertes que nunca y están consiguiendo algo impensable: que muchos países aliados se estén replanteando su presencia en el país porque se están dando cuenta que las ofensivas que se lanzan con el objetivo de acabar con ellos no están teniendo el efecto deseado.
"El día que el mundo sea consciente de lo que está pasando allí es posible que la situación dé un giro de 180 grados"
Los Talibán saben que los enfrentamientos directos contra las tropas de ISAF es una causa perdida y por eso recurren a los IED’S en las carreteras: no pueden luchar contra ejércitos mejor preparados y mejor armados que ellos. Es una batalla que no pueden ganar y poner bombas y hacerlas detonar a distancia es mucho más sencillo. Ahora bien, contra la policía y el ejército afgano la cosa cambia. La mayoría de los talibán llevan décadas luchando, primero contra los soviéticos, luego contra los señores de la guerra y ahora contra los miembros de la coalición. La guerra ha ajado sus caras y el rifle ha encallecido sus manos. No conocen otra forma de vida que la de luchar y se enfrentan contra jóvenes afganos que se ven abocados a alistarse para poder ganarse la vida. Son presa fácil contra esos depredadores. Además, están mal armados y peor entrenados. No son rival para la insurgencia que se ceba con ellos. Son los que se llevan la peor parte porque se mueven por el país sin coches blindados y sin chalecos antibala que les proteja. Esa indefensión les convierte en el eslabón más débil de la cadena.
"Los pastunes están deseando que las tropas de ISAF abandonen el país para que vuelva el Talibán, porque les gusta"
Depende de con quién hablas. Si el que tienes enfrente es un pastún -etnia a la que pertenecen los talibán- tendrás una versión muy diferente a si hablas con un uzbeko, un hazara o un tayiko. Los pastunes están deseando que las tropas de ISAF abandonen el país para que vuelva el Talibán, porque les gusta. Les gusta su forma de aplicar la justicia, sus leyes, sus costumbres… Se han hecho a ello y no están dispuestos a renunciar a esa forma de vida.
Háblame un poco de los niños y niñas de la guerra en Afganistán.

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