Escrito por John Joseph Kenneth Bonham Sábado, 27 de Junio de 2009 21:47

Obama

Barack Obama ha significado un soplo de ilusión y aire fresco en la política tanto norteamericana como internacional.
La nueva situación mundial de crisis requiere un personaje que encabece, que lidere, que dirija todo este juego de despropósitos e historia que se ha llevado por delante economías, empleos, ahorros. Parece que por propia dinámica del sistema el país más poderoso, EEUU, está llamado a esta tarea de dirección. Pero además el líder del país líder, valga la repetición, Barack Obama, ha representado, desde su presentación, un soplo de aire fresco, para los cambios que vendrán. Que sea verdad está impresión o que todo sea un completísimo ejercicio de marketing alrededor de su figura solo nos lo dirá el tiempo. La tarea es ingente como el propio Obama ha reconocido pero aglutina la confianza de gran parte del mundo, entre ellos y sin fisuras, el pueblo norteamericano.
La crisis que obliga a cambios necesarios a nivel global junto con un líder que aglutinó buena parte de las ilusiones del mundo permite que se pueda pensar en un cambio mundial
En estos primeros meses del mandato de Obama se multiplican las reuniones con unos con otros, con todos y en esta primera visión parece que la ruptura con el pasado es abrupta, al menos en lo que nos enseña las televisiones. Luego se demostrará si esto es así o solo una renovación en los intereses actuales de EEUU porque, como dijo Kissinger, la primera potencia mundial no tiene aliados permanentes, y mucho menos nuevos, sino intereses permanentes y estos no han cambiado con la marcha del aciago George W. Bush. Puede que solo el cambio de mano dura a mano dispuesta a dialogar y ayudar y el cambio de algunos procedimientos sea suficiente para hacer el mundo más seguro.
La crisis que obliga a cambios necesarios a nivel global junto con un líder que aglutinó buena parte de las ilusiones del mundo permite que se pueda pensar en un cambio mundial: cambio en la política económica, internacional, bélica, de derechos humanos y de medioambiente del país más poderoso del mundo. Todo ello aderezado con un rescate económico con aires estatistas y con tintes de izquierda, a la americana, de la economía que amenazó con hundirse.
Por otro lado la esperanza por la paz: la mano tendida a Rusia, el diálogo con China. El cambio de estrategia con Irán en pos de un desescalamiento tras la amenaza del desarrollo nuclear que se ha endurecido con la crisis de las elecciones presidenciales, la sugerida retirada de Irak y el desmantelamiento de la cárcel inmoral de Guantánamo, el fortalecimiento de la lucha contra el radicalismo creciente de los talibán en Pakistán contaminados por Afganistán marcarán su agenda política internacional. Los últimos movimientos de la aventura nuclear arrebatada de Kim Il Jong ha puesto en jaque esta estrategia de desescalamiento inicial. Incluso se muestra como moderador o arbitro en el avance, a trompicones de la UE.
En América Latina una nueva era de mano tendida, incluyendo a Cuba y a Venezuela, y de colaboración cambia el sentido de la política de George Bush
Mención merece el acercamiento, aunque fuera solo cosmético al mundo árabe y musulmán y una presión sobre todos los interlocutores para lograr la paz en Oriente medio que exige a Israel algunos trágalas importantes y, al tiempo, lograr detener el avance del islam más radical. En este sentido es novedoso este discurso de acercamiento general al mundo del Islam y ampliar y amparar la cercanía entre Occidente y el Islam que en los últimos años se había ido poco a poco separando y, con ello dando alas a los más radicales.
En América Latina una nueva era de mano tendida, incluyendo a Cuba y a Venezuela, y de colaboración cambia el sentido de la política de George Bush que se caracterizó por el desencuentro y el olvido. Un olvido incómodo en el patio trasero de EEUU que ha sido aprovechado por China o Irán y que hacen que siga siendo el lugar de las venas abiertas de América, el sitio del liderazgo populista y demagogo.
Es conocido que la popularidad de Obama no tiene rival frente a los líderes populistas de la zona, Chavéz y compañía, sin embargo el vivir a espaldad de América Latina ha significado un deterioro del avance democrático en la zona. Inmigración, bandas, desarrollo social y económico, lucha contra la delincuencia y el narcotráfico, colaboración y menor injerencia parecen ser las bases para la agenda futura de estos encuentros en aparente igualdad entre los países.
Estos asuntos alimentan la actividad frenética de Barack Obama del que se pensaba como un trasunto de J. F. Kennedy y, dadas las circunstancias, habrá de tener no pocas características de un F.D. Roosevelt pero no solo para sus propios ciudadanos, como el creador del new deal sino para todo el orden americano global.
Comienza una era de esperanza y de ilusión que, esperemos, que pueda confirmarse. Por lo pronto Barack Obama es tomado como una especie de mesías o idolo pop. No sabemos si es bueno o malo pero al menos le asegura que será escuchado.
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