El cuidado de las duchas y termas

Ciudadanía

( 3 Valoraciones ) Filiberto Cueva Yomona

¿Qué es mejor que una buena ducha para liberarnos del estrés, relajarnos y animarnos para continuar con el día después del trabajo, después de practicar algún deporte o antes de descansar?


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Piezas que forman un termocalentador
Una terma a gas se vuelve mucho más económica que una de corriente eléctrica cuando se instala a una salida de gas natural
Los que prefieren el baño diario con agua fría no tienen mucho de qué preocuparse. Pero los que no conciben la idea de un duchazo sin agua caliente, sobre todo ahora que viene el invierno, le rinden pleitesía a su terma y rezan porque nunca les falle. Tanto duchas como termas requieren de ciertos detalles nada complicados para su cuidado y mejor funcionamiento.

Con respecto a qué tipo de terma es mejor, Martín Castro, representante de la empresa Sole, se inclina por la terma de acumulación. “Esta calienta grandes cantidades de agua y las guarda por varias horas con un solo gasto de energía eléctrica, por lo que podemos hacer uso de ella en distintos momentos del día hasta que el agua se acabe y tengamos que volver a calentarla”, precisa.

En buenas manos
Toda terma necesita mantenimiento, que se debe realizar como mínimo una vez al año. Quien lo haga debe sacar la resistencia de la terma y quitarle todo el sarro que pueda haberse acumulado. Esto ocurre porque en el Perú el agua es muy dura, salitrosa y con cloro. Esto puede dañar el tanque, sobre todo si la terma es importada.

¿Y las duchas?
Antes de instalar una ducha en casa se sugiere tener en cuenta las siguientes indicaciones: verificar que haya una buena presión de agua, cerciorarse de que la distancia entre puntos de agua debe ser de 20 centímetros para que el cuerpo de la ducha entre sin problema y asegurarnos de que la tubería de agua caliente sea más resistente que la de agua fría.

Además, antes de instalar las cabezas de ducha se debe purgar la cañería, dejando que el agua corra libremente. Así podremos evitar la presencia de residuos sólidos, como arenilla y pegamentos.

Cuidar la ducha
Debemos limpiar la grifería de manera frecuente, puesto que la suciedad y el sarro alteran el funcionamiento y la estética de nuestra ducha. Esto debe hacerse sin químicos, pues estos dañarán los acabados de la ducha. Por ello, debemos recurrir a una línea especializada para su limpieza. No debemos usar detergentes, pulidores, esponjitas verdes, paños abrasivos, solventes agresivos como lejía, ácido muriático, thinner, etc.

En realidad, la limpieza es muy sencilla. Podemos emplear agua y jabón, además de un paño con el cual debemos frotar la grifería de manera muy suave. Para complementar y poder tener en mejores condiciones la ducha es necesaria una revisión técnica de esta una vez por año. Dicha inspección debe ser efectuada por un especialista, quien debe ser muy minucioso en el momento de revisar las tuberías y demás componentes de este instrumento de limpieza. Por último, si se le colocara luego un repuesto a la ducha, es mejor si es de la misma marca que el producto original. Verificar antes de comprar

Siempre debemos ser muy minuciosos con lo que vamos a adquirir. Esta regla no escapa cuando vamos a comprar una ducha o una terma.

Fíjese en la garantía del producto, el tiempo de duración y qué es lo que cubre en cuanto a mantenimiento y reparación. Pregunte y corrobore si existen repuestos disponibles en el mercado, ya que en el caso de los productos importados es difícil encontrar piezas de su misma categoría en nuestro país.

Haga la mayor cantidad de preguntas sobre el funcionamiento del producto (cómo se maneja, cuánto tiempo se debe esperar después de su instalación para empezar a usarla, y todo cuanto tengamos en mente). Es importante eliminar cualquier duda con respecto al equipo.

Detalles adicionales
Las termas pueden calentar el agua de dos formas: con paso continuo y con paso acumulativo. El primero va calentando el agua en el momento mismo en que uno se está bañando (de inmediato), mientras que el segundo almacena el agua después de calentarla.

Para ahorrar el uso de agua podemos recurrir a las duchas temporizadoras. Estas precisan de una pequeña presión en la llave para darnos agua por cierta cantidad de tiempo. Es decir, por cada presión que se le dé a la llave, tendremos agua por un tiempo estimado, por ejemplo 30 segundos. Una terma a gas se vuelve mucho más económica que una de corriente eléctrica cuando se instala a una salida de gas natural.
Author of this article: Filiberto Cueva Yomona

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