Pakistán, la India y el terrorismo islámico

( 5 Valoraciones ) John Joseph Kenneth Bonham
Los atentados recientes en India y Pakistán demuestran que el poder del radicalismo islámico amenaza con desestabilizar una zona que ha conocido frecuentes desencuentros diplomáticos que han desembocado en guerras sangrientas. El cambio de política del presidente norteamericano Obama Barack debe parar este foco para la guerra y el terrorismo internacional.

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Uno de los muchos soldados que rodean los conflictos en Pakistán

La influencia de Alqaeda y de los tabibanes traspasa la frontera y provoca inestabilidad en las relaciones entre India y Pakistán
La similitud entre dos atentados terroristas recientes, en Mumbai, India, y en Lahore, Pakistán nos hace pensar en su conexión. El entrenamiento de los terroristas, la disponibilidad de medios y de información así como la intención no disimulada de causar cuando más daño indiscriminado mejor nos pone en una tesitura compleja.

 


O bien los terroristas, de repente, se han convertido en ejércitos superentrenados o los ejércitos adoptan estas estrategias, con grupos terroristas como brazos proxy, para ejecutar sus deseos.


El día a día de Pakistán es una secuencia de atentados terroristas y una permeabilidad insuperable y buscada en su frontera con Afganistán donde Alqaeda y sus aliados los talibanes, tienen un poder que supera la línea Durand. El traspasar la frontera con India para generar un foco de conflicto parece ser el paso siguiente en el equilibrio inestable de las relaciones entre India y Pakistán.


Parece que el secreto a voces, que el servicio secreto pakistaní esté detrás de los atentados, no es comprobable y, lo que es peor, de demostrarse nos apuntaría a un escenario bélico ya conocido entre India y Pakistán.


India escala su tensión con su inestable vecino al tiempo que Pakistán se congracia con los islamistas que pueblan y se mezclan con su población desde Afganistán pero también desde las madrasas de Peshawar con cada paso hacia el radicalismo.

 

El cambio de gobierno, encabezado por el viudo de Benazir Bhutto, Asif Ali Zardar, no parece cambiar esta sensación de que Pakistán pone una vela a Dios, la democracia, la justicia, y otra al demonio terrorista islamista.


Un islamismo que se exacerbó como resistencia a la India y que en la historia del país, interregnos democráticos entre mandatos militares, ha servido de cuerpo que amalgame los diferentes intereses políticos, tribales, religiosos, donde la falta de democracia, los asesinatos políticos y la corrupción ha campado. En estos últimos tiempos de inestabilidad política y quejas en las calles se une la sombra del terrorismo que amenaza gravemente al país.

 

Es uno de los grandes asuntos que el presidente norteamericano, Barack Obama, deberá tratar durante su mandato para luchar contra el foco de terrorismo que tiene el epicentro en Afghanistán/Pakistán y que amenaza a contagiar a otros países.

 

Un cambio de política en la zona permitirá para evitar que su único socio, Pakistán, acabe convirtiéndose en un Mr Hyde terrible

como ocurrió con Irak.

 

Las consecuencias de ese paso “al lado oscuro”, en el caso de un país con la bomba atómica y con severas diferencias con otro vecino nuclear, la India, podrían ser terribles. Quizás el desescalamiento militar que ha ofrecido Hillary Clinton al ministro de exteriores ruso Lavrov abunde en este interés.

 

Enlaces de interés:

Pakistán, India, Bombas, el mundo: Recuerdos del día de mañana

 

Imagen(cc): Público

 

Author of this article: John Joseph Kenneth Bonham

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