Escrito por Miguel Ángel Trenas Fernández Martes, 10 de Febrero de 2009 20:45

Detalle de El Coloso, obra hasta ahora adjudicada a Francisco de Goya
REPORTAJE
El Prado publica la investigación de Manuela Mena sobre un cuadro que pudo firmar Asensio Juliá, discípulo del maestro. Esta es la rocambolesca historia de esta mítica obra que ya no podrá decirse que es del genio de Fuendetodos.

Detalle de las iniciales A. J., Asensio Julià, discípulo de Goya
La controversia puso de actualidad las tesis de Juliet Wilson-Bareau, quien, como titulaba La Vanguardia días después, aseguraba que había que descartar 150 obras atribuidas a Goya. De ellas, dos ya lo han sido: 'El Coloso', esta semana, y 'La Maja en el balcón', propiedad del Metropolitan Museum de Nueva York, hace unos años. Inquisidora para unos, rigurosa para otros, Juliet Wilson-Bareu es coautora, con Pierre Gassier, del catálogo de referencia internacional de la obra de Goya, 'Office du Livre', que excluye o califica muy dudosas 150 obras de las 550 que se le atribuyen a Goya.
Honestidad o estupidez, pero lo cierto es que el Museo del Prado ha tomado una decisión valiente y difícil, gratuita para muchos, al excluir 'El Coloso' de su colección de goyas. Decisión a la que, muy probablemente, seguirán otras parecidas, que en el caso de El Coloso dan por terminada una relación privilegiada que ha durado 78 años, desde que el cuadro llegara al Museo como parte del legado Fernández Durán.
Un largo camino
Más allá de las razones de unos y otros, el camino de lleva a negar la autoría es más largo y difícil que el que la afirma. Así, en 1917, Aureliano de Beruete, que luego dirigiría el Prado, incluye, sin siquiera haberlo visto, 'El Coloso' entre las obras de Goya, cegado quizá por las referencias de quienes hablaban de su parecido con la estampa del Gigante sentado. En la información publicada en La Vanguardia en 1996, Wilson-Bareau recordaba que desde el siglo XIX historiadores como el conde de Viñaza y Elías Tormo y, más tarde, Enrique Lafuente Ferrari, hablan de fábricas de falsos Goya, alentadas incluso por la familia del pintor. Una práctica habitual, que permanece en nuestros días, reflejada en Fake, película dedicada a Elmyr de Hory, donde Orson Wells, confundía lo verdadero y lo falso, dando por bueno lo que acababa por creer la gente, algo que se enfrenta al rigor que se le presume a una institución como el Prado, tocado en su día por el asunto Maella.El celo de Wilson-Bareau incluía obras como La hoguera, La degollación, Suerte de varas, algunos retratos, El exorcizado y la Lechera de Burdeos. De esta última y de El Coloso, el Prado reconocía públicamente en 2001 serías dudas sobre su autoría, si bien Pérez Sánchez, al hablar de El Coloso, comentaba que siempre le había gustado este cuadro, a la vez que se mostraba escéptico con las tesis de Wilson, Juliet -afirmó- puede tener razón, pero debe demostrarlo, si bien reconocía la necesidad de revisar las obras atribuidas a Goya.
El largo proceso que lleva a negar muchas paternidades a Goya comienza con
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