Escrito por Amaury Cabrera Reyes Miércoles, 21 de Enero de 2009 13:56

CRÍTICA: no ficción
Hijo de un periodista argentino que murió luchando junto al Ché, este ex espía cubano que pasó por Sevilla hasta que una noticia de 'El País' le obligó a seguir huyendo del gobierno de la Habana narra en este libro cómo se ha traicionado la Revolución que hace pocos días cumplió medio siglo de vida.

Jorge no sólo era amigo y empleado de Tony de la Guardia, sino también familia, ya que se casó con la hija de Tony, Ileana de la Guardia. En 1990 se exilia en Francia, donde publica este libro en 1993.
Se instalaron en Sevilla, en casa de la directora del instituto francés Elizabeth Burgos, hasta que un día el diario 'El País' publica una noticia sobre un espía cubano que vive en Sevilla. Cabe preguntarse, ¿cómo supo el diario de la existencia de Jorge en Sevilla? Parece a simple vista una filtración de la seguridad del estado cubano para hacer la vida difícil a Masetti e Ileana. Descubiertos, se fueron a Francia.
En algún momento de su vida Masetti reflexiona cómo, dónde y por qué se pierden los nobles objetivos de luchar, hacer una revolución para eliminar las injusticias, obtener la libertad real de los hombres. Así dice: "La causa se va alejando de sus orígenes y se aparta de sus objetivos. Mantener el poder del monarca se convierte en un fin en sí".
Reclutando espías
Algo revelador y sin duda de bajísima catadura moral por
parte del gobierno cubano es el sistema de reclutamiento de sus espías. Masetti
dice: "Según ellos, existen tres criterios de selección de espías:
1-político-ideológico, 2-económico, 3-compromiso. Este último trata de puro
chantaje confidencial o personal para obligar a alguien a colaborar". Para ello
recreaban o provocaban situaciones comprometedoras para que la persona en
cuestión se viese obligada a trabajar para la seguridad del estado cubano. Que
Cuba utilice estos métodos no se puede entender ni justificar ya que
públicamente se erige en guardián de los valores morales del mundo, como
oposición -desde su punto de vista- a todo el mal que representa el
capitalismo.
Al final de los años 70, cuando triunfa la revolución
sandinista en Nicaragua -revolución que se financió con aporte de guerrilleros
latinoamericanos preparados en Cuba- Masetti estaba eufórico. Pero años más
tarde piensa en ello y se dice: "No imaginé entonces que algún día
conocería la frustración del exilio, la cárcel y el asesinato de compañeros,
víctimas del poder cubano, donde ser joven y pensar es también un pecado".
Fernando Ravelo, ex-embajador de Cuba en Colombia, era muy
amigo del narcotraficante Jaime Guillot Lara. A este personaje Cuba le debía
favores por tráfico de armas cuando la guerra de Nicaragua. Masetti se entera
de esto en un conflicto que tuvo con un ex-funcionario cubano en la embajada de
México, porque aquél se fue de la lengua.
Esto es un brevísimo resumen de un libro de 300 páginas. Libro que exhorto a cada cubano a leer, porque se trata de una visión muy objetiva de un hombre que, navegando en las aguas del poder y la clandestinidad, creía en los valores nobles de la Revolución, pero que se sintió traicionado, así como traicionado se han sentido generaciones enteras de cubanos.
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