Paulo Coelho, un Quijote en su molino

( 2 Valoraciones ) Fernando Torres Serrano

Paulo Coelho, que afirma no haberse propuesto nunca ser un buen escritor sino un autor leído en todo el mundo, apoya activamente la distribución gratuita de su obra 'on line'

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El escritor brasileño Paulo Coelho
El escritor Paulo Coelho, que desde este verano tiene una calle con su nombre en Santiago -veinte años después de escribir su novela ‘El Peregrino de Compostela’-, anunció en la pasada feria del libro celebrada en Francfort que sus recientes memorias revelarán episodios desconocidos durante los cuales su vida estuvo ligada a las drogas, las sectas satánicas, los psiquiátricos y el sexo -esto último ya menos grave y sorprendente-, desvelando con ellas el insospechado pasado del escritor brasileño, también autor de la conocida y exitosa ‘El Alquimista’.
Anuncia que sus recientes memorias revelarán episodios desconocidos durante los cuales su vida estuvo ligada a las drogas, las sectas satánicas, los psiquiátricos y el sexo

Como era de esperar, el interesado -no ajeno al interés despertado- declaró en la inauguración de la Feria de Fráncfort que ahora era el momento propicio para hacer públicos los citados pasajes inéditos de su vida. Un pasado oscuro que, por lo demás, supone el acicate perfecto para que el libro de su biógrafo, el también brasileño Fernando Morais, intente equipararse en ventas al biografiado: Coelho ha vendido más de cien millones de libros en todo el mundo.

Y es que, según Morais, al parecer, los muyahidines de Bin Laden y los marines americanos tienen en común su gusto por los libros de Coelho; éste, después de leer los de autores tan diversos como Cervantes o Kafka, llegaría durante su juventud a un libro que para él fue transformador: ‘El retorno de los brujos’, de Louis Pauwels y Jacques Bergier. También ejercieron en él una gran influencia en su época hippie, allá por los setenta, Carlos Castaneda y sus polémicos libros. Y así -según Morais- Coelho pasaría de ser adicto a la marihuana a tomar peyote, experimentando los efectos alucinógenos de la mescalina.

Siendo brasileño, no sería raro que probase también la ayahuasca. Esto huele a campaña de marketing ‘planetario’. Todo para colocarnos un tocho de setecientas páginas que lleva por título ‘El Mago’, editado por Planeta.
Esto huele a campaña de marketing 'planetario'; todo para colocarnos un tocho de setecientas páginas que lleva por título 'El Mago', editado por Planeta

En la Feria de Francfort, adelantando algo de esa biografía, Coelho explicó que nació medio muerto, que en un primer momento su estado comatoso hacía suponer su muerte cierta. En algunas culturas ancestrales, como lo son las etnias indígenas que aún perviven en Brasil, los individuos pertenecientes al clan que nacen con algún ‘signo’ o peculiaridad física, son en ocasiones instruidos para ser el chamán, brujo o mago.

Pero con el pasar del tiempo, su adicción a las drogas, los rituales satánicos, los electroshoks en frenopáticos o la represión política de la dictadura brasileña fueron conformando un currículum que para nada auguraba al ‘Guerrero de la Luz’ -como él mismo se define- en el que se convertiría a raíz de sus proféticas alucinaciones, más propias de un indígena brasilero que alcanza su sabiduría con los consejos que le revela 'Arútam' -el Dios de la selva en la mitología aborigen- a través de una pócima de ayahuasca. O, sin ir más lejos, las de un prosélito de la Iglesia del Santo Daime -que, aunque en su origen es brasileña, tiene también representación en Madrid, entre otros lugares-, que de un escritor en ciernes como en realidad se disponía a ser.

Esas visiones a Coelho le hicieron comprender que, tras haber tocado el infierno con la magia negra y las drogas, debía “cambiar el camino”. Parafraseando al Quijote, “un buen arrepentimiento es la mejor medicina contra las enfermedades del alma”.
Tras vencer a sus personales 'molinos de viento', encauzar su vida por el buen camino y desarrollarse como escritor, cual Quijote, regresa a su molino particular del que es propietario

Y así fue ‘literalmente’, pues decidió hacer el camino de peregrinación a Santiago de Compostela; y ‘literariamente’, ya que escribió su primera novela, la antes citada con el subtítulo ‘Diario de un mago’, como una parábola sobre la necesidad vital que tenemos de encontrar nuestro propio camino. Darle un verdadero sentido a la vida y reconciliarnos con nosotros mismos.

Finalmente, tras vencer a sus personales ‘molinos de viento’, encauzar su vida por el buen camino y desarrollarse como escritor -lo que le obliga constantemente a viajar para dar conferencias, presentar libros o conceder entrevistas-, cual Quijote, regresa a su molino particular del que es propietario, el situado en la localidad francesa de Saint-Martin y que, por cierto, dista mucho de los manchegos. Pues, ya redimido del karma de su pasado, no ve en él más que el ‘descanso del guerrero’ donde pasar los veranos.
  

Paulo Coelho apoya activamente la distribución gratuita de su obra ‘on line’.

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