Escrito por Fernando Torres Serrano Sábado, 08 de Noviembre de 2008 20:40


El lingüista e intelectual norteamericano Noam Chomsky, pensativo
Noam Chomsky, profesor desde el año 1955 del Massachussets Institute of Tecnology (MIT) de Boston es, según el New York Times, el más importante de los pensadores contemporáneos

Obama, el marketing del cambio
No hace mucho, Chomsky aparecía en la portada de 'The American Prospect', una publicación dirigida a los intelectuales liberales de izquierdas, enfrentado a un también airado vicepresidente Dick Cheney. Con esa portada se quería representar de una forma muy gráfica la amenaza de una quiebra en la ortodoxia liberal, pues los intelectuales de izquierdas son los garantes y custodios de los límites del sistema. Eso incluye a los medios de comunicación, sobre los cuales hay un gran control ideológico, dándose una situación paradójica en la que, por un lado, hay mucha libertad de expresión y, por otro, al mismo tiempo, las ideas están muy controladas.
La sociedad está dirigida por estrictos principios doctrinales que no permiten ninguna desviación que suponga una amenaza para el establishment que, en temas importantes, está posicionado, a través de la clase política, más a la derecha que el resto de la población, la cual, por ejemplo, en materia de sanidad, está a la izquierda del establishment. Y así, por lo general, es lo que ha ocurrido siempre en un país muy libre, pero al mismo tiempo, de controlada ideología.
A pesar de la impresión que se tiene fuera de los EE UU de que éstos poseen un sistema político muy estable, la verdad es que los medios de comunicación no se permiten oposiciones críticas. De hecho, dicha estabilidad requiere mucha ocultación.
Un ejemplo de ello son los papeles del Pentágono durante la guerra de Vietnam. Documentos que no eran de dominio público y que, sin embargo, revelaban unos interesantes datos comprendidos en el periodo que finalizaba a mediados de 1968, y que convencieron a la clase política de que la guerra estaba resultando demasiado costosa. Cuando la gran mayoría de la población ya estaba absolutamente en contra del conflicto bélico -algo muy similar a lo que ha ocurrido en la actualidad con el pueblo americano y la guerra de Irak- y, por tanto, que se produjera una sublevación de peligrosas consecuencias para el establishment.
Para Chomsky, McCain podía haber resultado peor aún que Bush
En EE UU se da una situación paradójica en la que, por un lado, hay mucha libertad de expresión y, por otro, al mismo tiempo, las ideas están muy controladas
El panorama, al que esta vez se la ha añadido la crisis económica, es muy parecido al de entonces, y es el adecuado para la elección de Obama. Aunque, según Noam Chomsky, las elecciones se rigen por un sistema de marketing. En 2004, la mayoría de los votantes de Bush tenían una idea equivocada de lo que, se suponía, eran sus ideales. De igual manera que se venden bienes de consumo se venden candidatos a la Casa Blanca. Y cuando el marketing no es suficiente, se recurre al voto electrónico, como ocurrió en las elecciones del año 2000.
En el conjunto de técnicas que se emplean para conocer y satisfacer las necesidades del cliente -en este caso, el votante-, es decir, lo comprendido en el programa y campaña electoral para vender al ya electo presidente Obama, se han desplegado eslóganes como Cambio, Esperanza, Unidad, y el ya célebre y optimista Yes, we can. Son palabras que han devuelto la ilusión a los más desfavorecidos, movilizando a un gran número de votantes acuciados por la desesperanza.
A Obama se le compara con Kennedy y Reagan; sobre todo este último fue una creación de los medios de comunicación. El actor de Hollywood iba a representar su papel estelar aun a riesgo de sufrir un atentado al igual que el cometido contra Kennedy, y del que Reagan sí salió con vida.
En las pasadas elecciones el otro favorito era el republicano McCain, un héroe de Vietnam. Al otro lado de la balanza estaba, para sondear las necesidades políticas de la población, un hombre cuyo heroísmo, experiencia y capacidad como estratega se sostienen en bombardear con su avión poblaciones vietnamitas, que lo abatieran, lo capturaran y torturaran. Pero nada de eso hace de él un experto en política exterior y relaciones internacionales. Es otra creación de los especialistas que elaboran todo ese referido marketing, al que, según Chomsky, destinan una sexta parte del PIB.
El perfil e ideales políticos de McCain conectarían con el otro segmento de la población, el republicano, que se inclina más por un nacionalismo radical. Para Chomsky, McCain podía haber resultado peor aún que Bush.
Además de la crisis financiera, a Obama se le presentan otras papeletas de carácter internacional, como son, por ejemplo, la supuesta amenaza que constituye Iran y su derecho o no a enriquecer uranio para crear energía nuclear; la retirada de las tropas de Irak, Afganistán, el Tercer Mundo, los Derechos Humanos, etcétera.
Por el momento, y hasta que Obama tome las riendas definitivamente, lo más urgente, al parecer, es la próxima cumbre en Washington. Cumbre de mandatarios en la que finalmente sí estará España.
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