Escrito por Analia Isabel Acosta Albarracin Miércoles, 17 de Septiembre de 2008 06:26


El huracán IKE afectó gravemente a las infraestructuras del sur de Texas
Reproduzco la carta que me envían mis familiares desde Houston, donde han acogido en su casa a amigos que tuvieron que salir de las zonas más afectadas por el huracán.
Ike ya pasó, pero sus consecuencias afectan a
parte de mi familia, que se fue a vivir por aquellos parajes, tan
prósperos y que ahora cada tanto son castigados con más frecuencia. La carta me llega desde Houston -y es la segunda después del paso del huracán- relatándome cómo están viviendo después de su paso.
La carta tiene algo del típico humor familiar... y por supuesto haciendo honor a la costumbre familiar, de no olvidarse nunca de la hospitalidad, que, como bien dice la Biblia hizo que algunos hospedaran ángeles en sus casas:
"Hola, otra vez yo, IKE!!!!"
Ya pasó pero dejó mucho destrozo alrededor, sobre todo. Más de 2 millones y medio de personas sin luz y agua en una población de más de 4 millones es preocupante, sobre todo porque el agua de las casas que aún tienen no se debe tomar, ya que hay riesgo que esté contaminada.
Ahora hay pocas gasolineras que vendan gasolina, los mercados están vacios y hay colas para todo. El centro de Houston está cerrado por los vidrios que se rompieron en los edificios, también está inundado y hay peligro de víboras e incluso cocodrilos.
Además, hay toque de queda en Houston y Galveston desde las 9.00 horas hasta las 18.00 (para evitar vandalismos; nosotros vivimos en Katy y aquí no hay).
Pero gracias a Dios de a poquito todo se va arreglando y volviendo a la normalidad. En casa no se cortó la luz ni el agua, y como siempre estamos con la alacena llena y con filtro de agua y agua embotellada, no lo sentimos mas que levantar hojas y ramas. Y gracias a esto pudimos dar alberge a amigos que les faltó esto y en un momento éramos en casa 14 personas, pero con cinco baños y seis dormitorios -más dos living y colchones inflados- la pasamos charlando, jugando juegos, comiendo y viendo la tv.
Hoy ya se fueron parte de ellos y nos quedan sólo tres huéspedes que no tienen luz en su casa (mi hijo Adrian, Carolynn mi nuera y Sebastián, nuestro nieto de tres años y medio).
Pero afuera sigue la gran necesidad, sobre todo en Galveston y Kemath, que fueron los más afectados. Hoy llega el presidente Bush a ver los daños de las ciudades. Ruego las oraciones en pos de la gente sin hogar y los servicios imprescindibles para vivir. Gracias a Dios vino un frente de frio y esto mejoró el clima.
Besos, Lillian".
La carta tiene algo del típico humor familiar... y por supuesto haciendo honor a la costumbre familiar, de no olvidarse nunca de la hospitalidad, que, como bien dice la Biblia hizo que algunos hospedaran ángeles en sus casas:
"Hola, otra vez yo, IKE!!!!"
Ya pasó pero dejó mucho destrozo alrededor, sobre todo. Más de 2 millones y medio de personas sin luz y agua en una población de más de 4 millones es preocupante, sobre todo porque el agua de las casas que aún tienen no se debe tomar, ya que hay riesgo que esté contaminada.
Ahora hay pocas gasolineras que vendan gasolina, los mercados están vacios y hay colas para todo. El centro de Houston está cerrado por los vidrios que se rompieron en los edificios, también está inundado y hay peligro de víboras e incluso cocodrilos.
Además, hay toque de queda en Houston y Galveston desde las 9.00 horas hasta las 18.00 (para evitar vandalismos; nosotros vivimos en Katy y aquí no hay).
Pero gracias a Dios de a poquito todo se va arreglando y volviendo a la normalidad. En casa no se cortó la luz ni el agua, y como siempre estamos con la alacena llena y con filtro de agua y agua embotellada, no lo sentimos mas que levantar hojas y ramas. Y gracias a esto pudimos dar alberge a amigos que les faltó esto y en un momento éramos en casa 14 personas, pero con cinco baños y seis dormitorios -más dos living y colchones inflados- la pasamos charlando, jugando juegos, comiendo y viendo la tv.
Hoy ya se fueron parte de ellos y nos quedan sólo tres huéspedes que no tienen luz en su casa (mi hijo Adrian, Carolynn mi nuera y Sebastián, nuestro nieto de tres años y medio).
Pero afuera sigue la gran necesidad, sobre todo en Galveston y Kemath, que fueron los más afectados. Hoy llega el presidente Bush a ver los daños de las ciudades. Ruego las oraciones en pos de la gente sin hogar y los servicios imprescindibles para vivir. Gracias a Dios vino un frente de frio y esto mejoró el clima.
Besos, Lillian".
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