Escrito por Alfonso Ramírez de Arellano Domingo, 24 de Agosto de 2008 11:13


Hablando de literatura hemos llegado a la vieja pregunta antropológica
de ¿quién soy yo?, y a su respuesta: soy el narrador
Con la lectura de obras de ficción mejora el discurso
general de nuestra vida y hasta nuestros sueños ganan en calidad literaria.
Pero eso no quiere decir que nos haga mejores personas; la literatura no está
hecha para el perfeccionamiento moral, en todo caso estético. Es verdad que
existen conexiones místicas entre bondad y belleza, pero todos conocemos estetas
que son unos indeseables.
Es difícil imaginar
siquiera nuestra identidad sin ese fluir discursivo del que somos narradores.
Narradores y protagonistas, aunque también víctimas, ya que casi nunca somos
completamente dueños de la trama. ¡Maldita sea!, ni en nuestra propias
invenciones salen las cosas tal y como queremos.
Bueno, tampoco es tan fácil; leer no es consumir. Hace falta
cierta disposición de ánimo para abrir las tapas de un libro de ficción
sabiendo que los misterios nunca se revelan impunemente, que la aventura allí
escondida puede apoderarse completamente de nosotros, y, también, cierta actitud,
ya que sólo descubrimos los secretos de un buen libro a cambio de nuestra
entrega incondicional al placer de su lectura.
Foto: Rachel Sian
{mos_sb_discuss:2}
| < Anterior | Siguiente > |
|---|
Login
Publicidad non-profit
Las 10 más leídas
- Recetas mileuristas para jóvenes realistas
- El primer paso, de abajo hacia arriba
- ¿Puede Internet acabar con la supuesta opacidad de El Corte Inglés?
- ¿Crisis económica? Lo peor, a la vuelta de la esquina
- Secuestran la revista El Jueves por una viñeta sobre los príncipes
- Recetas Mileuristas: fusión autonómica de cocinas
- Anna Hernández Bonancia: críticas y desmentidos de sus cargos
- Los Héroes hicieron un silencio con malas notas
- Rosa Díez copia a Ciudadanos y miente
- Rosa Díez: "No hay ninguna guerra con Ciudadanos"





