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Nodo libre
He perdido a mis hijos
Nodo libre
He perdido a mis hijosEscrito por Andres Blanco Fernandez-Levi Domingo, 29 de Junio de 2008 04:45

¿Es posible que no sea verdad que el confesarnos y comulgar
nos libre de los pecados? Una historia personal
En España ya no es una novedad los divorcios o las
separaciones, pero en la mayoría de los casos los hijos siempre suelen
ver a el padre o la madre durante fines de semana o vacaciones.
Yo tuve la suerte de haberlos visto hasta la mayoría de edad, y me visitaban cada 15 días y un mes de vacaciones, claro está que yo también, por mi parte, les pasaba una suculenta paga mensual, superior a la indicada por el juez, con el fin que no resintieran su calidad de vida, colegios, libros, ropa y entretenimiento, también eran asuntos míos.
Pero al cumplir los 18 años se alejaron de mí y de los abuelos paternos. Al pedirles yo explicaciones por su actitud, el mayor me respondió que se sentían avergonzados por mi comportamiento. ¿Qué raza de persona era yo? ¿Cómo había podido mantener relaciones sexuales con mi ahijada, aunque ella trabajara como prostituta, yo no tenía ningún derecho a hacer lo que hice, pues se supone que en caso de fallecimiento de sus padres, tenía que haberla recogido yo.
Continúo afirmando que, si bien era cierto, yo les había pagado los alimentos y las demás cosas, no se sentían orgullosos de mí, pues supieron que yo les pagué con el dinero que recababa del alquiler de un local, que yo lo había alquilado, a un bar de alterne, que tantos matrimonios rompió.
Si es cierto que lo podría haber alquilado a otro negocio, pero jamás me habrían pagado lo que me pagaba esta gente, y así les pude mantener a ellos por todo lo alto. Cuando yo le comenté que eso no era tan malo, pues si no lo hacía yo, lo habrían hecho otros y además parte de las ganancias lo pasaba en limosnas a la iglesia, donde acudía semanalmente y también comulgaba.
Esto le enfureció aún más, dándome con la puerta en las narices y diciéndome que no quería saber más nada de mí en la vida. Yo lo siento, pero realmente obré así, pensando en darles un bienestar, y ahora los he perdido. No sé lo que hacer, no veo salida ni solución.
¿Es posible que no sea verdad que el confesarnos y comulgar nos libre de los pecados?
Andres Blanco
Yo tuve la suerte de haberlos visto hasta la mayoría de edad, y me visitaban cada 15 días y un mes de vacaciones, claro está que yo también, por mi parte, les pasaba una suculenta paga mensual, superior a la indicada por el juez, con el fin que no resintieran su calidad de vida, colegios, libros, ropa y entretenimiento, también eran asuntos míos.
Pero al cumplir los 18 años se alejaron de mí y de los abuelos paternos. Al pedirles yo explicaciones por su actitud, el mayor me respondió que se sentían avergonzados por mi comportamiento. ¿Qué raza de persona era yo? ¿Cómo había podido mantener relaciones sexuales con mi ahijada, aunque ella trabajara como prostituta, yo no tenía ningún derecho a hacer lo que hice, pues se supone que en caso de fallecimiento de sus padres, tenía que haberla recogido yo.
Continúo afirmando que, si bien era cierto, yo les había pagado los alimentos y las demás cosas, no se sentían orgullosos de mí, pues supieron que yo les pagué con el dinero que recababa del alquiler de un local, que yo lo había alquilado, a un bar de alterne, que tantos matrimonios rompió.
Si es cierto que lo podría haber alquilado a otro negocio, pero jamás me habrían pagado lo que me pagaba esta gente, y así les pude mantener a ellos por todo lo alto. Cuando yo le comenté que eso no era tan malo, pues si no lo hacía yo, lo habrían hecho otros y además parte de las ganancias lo pasaba en limosnas a la iglesia, donde acudía semanalmente y también comulgaba.
Esto le enfureció aún más, dándome con la puerta en las narices y diciéndome que no quería saber más nada de mí en la vida. Yo lo siento, pero realmente obré así, pensando en darles un bienestar, y ahora los he perdido. No sé lo que hacer, no veo salida ni solución.
¿Es posible que no sea verdad que el confesarnos y comulgar nos libre de los pecados?
Andres Blanco
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