Fumadores en la estación de Atocha

( 21 Valoraciones ) Admin Istrador Bottup

Hace menos de un año, con este mismo título, envié una serie de correos electrónicos denunciando el incumplimiento de la Ley Antitabaco dentro de la estación de Cercanías Atocha-Renfe, en Madrid.


Image
Este sencillo gesto me llevó a ser entrevistada en radio y televisión, pero lo que fue más importante, supuso que Renfe cambiara de actitud respecto a esta injusta situación.

En todo este tiempo sólo una vez una persona ha apagado su cigarrillo porque yo se lo haya pedido y también en una única ocasión otro viajero se unió a mi protesta frente a un fumador
“Yo puede que tenga cáncer de pulmón, pero tú lo tienes de cerebro” fue la frase que colmó el vaso. Fue un domingo de septiembre a punto de coger un tren de Cercanías en la estación de Atocha. Esta frase me la regaló una señora que estaba fumando impunemente al lado de un cartel de prohibido fumar, después de que le preguntara el por qué de su comportamiento y le consideré el hecho médico de poder padecer un cáncer de pulmón a causa del tabaco.

Además de eso, esta mujer, con edad suficiente para ser mi madre, me invitó a irme a esperar al tren a otra parte y me acusó de ser una amargada y de pagarlo con ella. Minutos después, llega mi tren, me subo y veo que la señora muy sonriente exagera el acto de fumar echando el humo hacia la ventanilla que tenía enfrente. No he visto en toda mi vida gesto más ridículo que el de alardear haciendo algo que si no te enferma, te mata.

Esa noche me senté a escribir después de más de un año y medio respirando humo en un sitio en el que por ley no se puede fumar. Antes de esta señora, hubo otras y otros. En todo este tiempo sólo una vez una persona ha apagado su cigarrillo porque yo se lo haya pedido y también en una única ocasión otro viajero se unió a mi protesta frente a un fumador. El personal de seguridad hacía caso omiso a los fumadores cuando se cruzaban con ellos, e incluso había preguntado ya en Atención al Cliente de la estación si una de sus tareas era llamar la atención a los fumadores y me dijeron que no.

Al día siguiente mi carta llegaba por correo electrónico a Renfe, diputados del Congreso y medios de comunicación. Esa misma semana me llamaron emisoras de radio, prensa y una cadena de televisión. Incluso una de las diputadas tuvo la dignidad de contestarme diciendo que la aplicación de la Ley Antitabaco era responsabilidad de cada comunidad autónoma.


Llega otro domingo y vuelvo a hacer transbordo en Atocha. Para mi asombro veo a parejas de agentes de seguridad caminando por los andenes y llamando la atención a las personas que se encontraban fumando en ese momento. Era algo novedoso para mí puesto que anteriormente ni yo ni las personas que conozco habían visto a los fumadores apagar los cigarrillos obligados por el personal.


La respuesta de Renfe no llegó sino ocho días después. Aparte de disculparse dijeron que sus actuaciones para hacer cumplir la normativa eran: informar por megafonía y teleindicadores, y a través de su personal de seguridad. Contesté a Renfe para felicitarles por su actuación, pidiéndoles que no fuera algo puntual para quedar bien delante de los medios de comunicación. Siguen pasando los meses, la gente sigue fumando. Envío un burofax al Servicio de Inspección de la Agencia Antidroga de la Comunidad de Madrid denunciando la situación. No recibo respuesta.


El personal de seguridad de la estación sigue estando atento, aunque no tanto como debería. Me canso de preguntar a la gente por qué fuma si saben que está prohibido. Sigo recibiendo respuestas que no me convencen: “Fumo porque me da la gana”, “fumo porque hay mucha gente que también lo hace” o “sí, ya sé que no se puede (y dar una nueva calada)”. Dada la nueva tarea encomendada al personal de seguridad, acudo cada vez más a ellos como mediadores. En una de esas ocasiones se encontraban dos chicas jóvenes fumando, requiero la presencia a un agente de seguridad, joven también. Se para a hablar con ellas, se ríen, después se marcha y ellas siguen fumando. Curiosa me acerco y les pregunto por qué no apagan el cigarrillo y me contestan que les había dejado dar unas caladas más. Yo esto lo comparo con que te detenga un guardia civil por exceso de velocidad, le pidas seguir circulando a más velocidad de la permitida un par de kilómetros más y te lo permita.


Una imagen que lo dice todo

Escribo una segunda carta adjuntando una foto tomada por mí de una papelera de un andén con el cartel de Espacio sin humo y colillas apagadas encima. Esta vez Renfe no se demora tanto en contestarme. Ya de paso aprovecha el mismo correo electrónico para responder a las hojas de reclamaciones que les puse en persona en la propia estación, aún teniendo que perder varios trenes para ello. La respuesta de Renfe es básicamente un “copia y pega” de rigor similar a la del mes de octubre, pero en esta ocasión la novedad es otra. Con fecha 14 de abril de 2008, Renfe me informa de que “durante el primer trimestre del presente año, se ha procedido a establecer la correspondiente Sanción Administrativa por este incumplimiento a más de 200 personas”.


Al día siguiente, mi respuesta tampoco se hace esperar: “Agradezco su rápida respuesta, aunque no me doy por satisfecha. Le rogaría que me facilitara el dato de cuántas sanciones administrativas pusieron ustedes tanto en el primer trimestre de 2006 (recién estrenada la ley) como durante todo el año 2007. Porque cuando ustedes me escribieron en el mes de octubre pasado no mencionaron que estuvieran sancionando a nadie sino únicamente que no disponían de suficientes recursos humanos. Sin embargo, 200 sanciones en tres meses a una media de 2 sanciones diarias es increíblemente poco puesto que el domingo 13 de abril a las 14:00 horas ya vi a 5 personas fumando en el tiempo que tardé en hacer un transbordo. Y a riesgo de equivocarme les digo que 200 deben ser las personas que fuman allí cada día”.

Dos meses después, Renfe todavía no ha contestado a mi pregunta.


Yo también soy García

García es la reclamación en persona. Este hombre invierte día tras día su tiempo en reclamar unos pocos céntimos a la compañía telefónica. Aunque García es el protagonista de la obra de teatro “Rebeldías posibles”, está basado en una persona real. La obra trata del empeño de luchar contra una injusticia, que no porque sea rutinaria la convierte en justa. Historias recortadas de los periódicos como la de García y otros ciudadanos fueron la fuente de inspiración para el guión.

Existe mucha documentación al respecto de los perjuicios para la salud del tabaquismo, incluido el pasivo. Los medios de comunicación trataron mucho el asunto de la aplicación de la Ley 28/2005 durante los meses previos y posteriores a su entrada en vigor. A día de hoy, no es frecuente leer o escuchar información al respecto, más allá de los aniversarios que cumple la misma o del Día sin tabaco, que fue el 31 de mayo. La falta de un seguimiento continuado de los hechos por parte de los periodistas lleva al olvido o a la percepción de que son situaciones puntuales.

Si la aplicación de cualquier ley se basa en la concienciación, consigámosla. Luchemos, desesperemos, denunciemos, esperemos, hablemos, animemos e invirtamos tiempo. Si el tema no es agenda de los medios, hagámosle un hueco en las secciones de cartas al director, participación ciudadana, foros y libros de reclamaciones. La concienciación no depende sólo del fumador que no debe encender el cigarrillo donde está prohibido por respeto a los demás, sino una concienciación también por parte de los no fumadores, al respecto de los riesgos de su salud y de la protección de sus derechos. El recurso de mirar mal ya no funciona.



Esta noticia concursa en el I Premio  Periodista Ciudadano en la categoría de:  Denuncia

Image

Image

{mos_sb_discuss:2}

Author of this article: Laura Sanchez Melero

Escribir un comentario

Por favor:

-Escribe sobre el tema que trata la noticia
-No hagas SPAM
-Evita los insultos y el lenguaje soez

Tu E-MAIL no aparecerá publicado en ningún caso, ni se usará para nada que no sea gestionar los comentarios.


Código de seguridad
Refescar

Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Unported.
Based on a work at bottup.com

.