Cambio Climático
La vigilada historia de AntoniaEscrito por Rita Antonia Amodei Quiroga Lunes, 09 de Junio de 2008 11:50

Este ejemplar de ballena franca austral es uno de los cientos que estos días suben del Polo Sur hacia las costas argentinas

En 'franca' amenaza
Debido a que es un animal que nada lento y que flota muerto (a diferencia de otros mamíferos) es muy fácil de cazar, y como rinde el equivalente a 40 barriles de aceite (7200 litros) cada individuo, se ganó el nombre en inglés de 'Right Whale', o sea, la ballena correcta para cazar. Y en español se usó la variante léxica de right = franca.
Solo tienen cría cada tres años en promedio, lo que perjudica su protección, que en la actualidad contabiliza sólo unos 3000 individuos, de los cuales el 20% han sido registrados en jurisdicción de Argentina.
Criada en esa zona del sur argentino es la delicia de turistas y habitantes que la visitan estableciendo con ella poderosos lazos de amor, a la espera de ser adoptada. Los turistas la pueden incluso tocar y sacar fotos.
Antonia y su familia no muestran deseos de abandonar el
calor de hogar humano y se trasladan de manera permanente por toda la zona, con
alegría, pero un día el llamado de lo salvaje quizás predominará y junto a
alguna manada se alejará de la zona. Allí llegan todos los años muchas otras
ballenas para aparearse y dar a luz a sus crías. Para marcharse luego de pasado
un lapso de tiempo en que la cría se mueve sola, al sur, donde abunda su
alimento, el krill, para comenzar la lucha por su supervivencia.
El cuidado de estos ejemplares no sólo demanda el esfuerzo
de la gente que trabaja directamente con ellas, sino que muchas son las
personas del mundo que trabajan como voluntarios en esa zona y hacen donaciones
para tal fin.
La ballena franca austral
La ballena franca austral -eubalaena australis- es una
especie en extinción y está bajo la protección internacional. Es el mamífero mejor
adaptado a la vida acuática. Con un cuerpo robusto y ovalado, carece de aleta
dorsal y de pliegues ventrales. Su cabeza es tan grande que representa un
tercio de su longitud, y su maxilar largo y angosto se arquea hacia arriba, lo
que da su rostro característico.
Se la llama así por el color adulto de su piel, que es lisa
y elástica, con manchas. Esta ballena, que puede alcanzar una velocidad de
arranque de 50 Km por hora nada poderosamente gracias al impulso de su aleta
caudal, que carece de formación ósea, y posee muy poderosos músculos.
Siendo ballenato, su piel es blanca. Adulta, la ballena
austral alcanza una longitud de 14 metros en los machos y 16 metros en las hembras,
con un peso formidable de 45 toneladas para los ejemplares machos y 60
toneladas para las hembras. Los neonatos nacen con un peso aproximado de 10
toneladas y una longitud de 4 a 6 metros.
Las ballenas, en su adaptación acuática perdieron su
cobertura pilosa, que era propia de sus antepasados terrestres. Hay un rastro
de su ancestro piloso en la punta de su hocico y en la mandíbula inferior.
Las aletas distales, casi atrofiadas, son el testimonio de
su antigua vida terrestre en la que se desplazaban con ayuda de pequeños miembros.
Dos características la diferencian netamente de otras ballenas de la familia balaenidae.
En primer lugar: la exhalación de aire forma una letra v por la que se la puede
identificar a distancia, ya que otras ballenas lo emiten en un sólo chorro. Esto
se debe a que la ballena franca tiene dos orificios respiratorios ubicados en la
parte superior y posterior de la cabeza, cubiertos por dos membranas que se
cierran herméticamente cuando el animal se sumerge.
La segunda característica sui generis: Las callosidades,
engrosamientos de la piel circunscriptos como manchas en relieve corneas, que
se hallan en la cabeza. Estos relieves córneos son propios de cada individuo y
sirve para su identificación, por ser inmutables en el tiempo de vida. Desarrolladas
en la etapa fetal, son como las impresiones digitales humanas.
El comensalismo parasitario de la ballena es lo que da a
estas manchas los colores propios: grises, anaranjados, rosa claro y por la
presencia de crustáceos. El llamado bonete es el callo más importante y está
ubicado encima del hocico.
La ballena vive aproximadamente 70 años, se calcula que su
antigüedad es de más de 500 millones de años, cuando era un mamífero carnicero terrestre,
protocetus.
La ballena franca austral corresponde a los misticetos
porque en lugar de dientes -odontocetos-, tiene una estructura filtradora de
alimentos en forma de barba, en la boca. La ballena franca austral es la más
antigua dentro de las ballenas que actualmente existen, el género eubalaena
es del pleistoceno. Como todos los cetáceos, se comunica por medio de
frecuencias, como si se tratara de un sónar. Su alimentación es el krill,
pequeño crustáceo transparente, que abunda en forma de bancos, constituyendo el
plancton de los mares polares.
Cada año, las ballenas francas se adentran en el golfo de San
Jorge procedentes de las zonas más australes, el acontecimiento es tal que el
gobernador de la provincia de Chubut y autoridades y demás habitantes salen a recibirlas.
En busca de refugio por el terrible frio antártico y de protección contra los
depredadores -orca-, desde fines de mayo se las encuentra en grandes manadas en
la zona donde nacerán sus crías, después de un largo embarazo de 11 meses, con
presentación caudal en el nacimiento. En los comienzos del trabajo de parto algunas
ballenas comadronas se apresuran a auxiliar a la madre y al nacimiento del bebé:
se ponen debajo de él y lo elevan a la superficie para que respire por primera vez.
El neonato pesa aproximadamente 2 toneladas y mide seis metros, como decíamos.
Su apetito es voraz: mama 430 litros de leche diarios,
equivalente a la producción de 50 vacas lecheras. Esta alimentación le permite
ganar peso y longitud día a día. Muy apegado a su mamá, permanece junto a ella
hasta los cinco años, compartiendo los juegos acuáticos. Los cinco años desarrollan
la capa de grasa subcutánea definitiva que les permite afrontar la vida como
seres independientes.
La ballena franca, al igual que otras ballenas de los océanos
del mundo, han sido brutalmente diezmadas por los buques-factoría rusos y
japoneses, lo que motivó que interviniera la licenciada Petra Deimer, bióloga
marina, que fundó la Sociedad para la Protección de los Mamíferos Marinos, con proyección y
apoyo internacional. Su tarea fue y es una lucha a brazo partido contra los poderes
económicos beneficiarios de los productos de las ballenas, a través de los
medios de comunicación, concienciando a la humanidad.
Sólo el homo sapiens es tan poco sapiens que penetra en esa armonía ecológica
como un bárbaro que todo lo aniquila. Sin lugar a dudas, la economía mal
entendida y el afán de lucro desmedido es el peor enemigo de la ecología y de
la vida.
A Petra se le suma también el apoyo de Brigitte Bardot y
otras personalidades del mundo con el acompañamiento de personas no tan
conocidas que a diario libran la batalla contra el materialismo despiadad, a
favor de estos antiguos y magníficos habitantes de los mares del mundo.
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