Escrito por María Sánchez Montes Sábado, 31 de Mayo de 2008 20:59


Jennie Dador
Los gobernantes no ven que hay
espacios como el Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social, el Ministerio de
Salud:, el Programa de Salud Sexual y Reproductiva y otros que deben ser
aprovechado
Al igual que Rosa son miles las
mujeres en Perú que a diario sufren algún tipo de violencia o represión de
sus derechos sexuales y reproductivos. La violencia contra la mujer es actual,
generalizada, sistemática e incluso autorizada. El reto más importante sigue
siendo pasar de la conciencia de que se trata de una violación de los derechos
humanos a una acción que sancione como un delito esta violencia de género que es
inaceptable para la sociedad y contraria a cualquier norma existente.Jennie Dador concluye que en
temas de género la visión del Estado es aún machista y por eso todo lo que tiene
que ver con el cuerpo, autonomía y libertad de las mujeres se ve como
problemático
La salud es un derecho humano
fundamental e indispensable del que se derivan los derechos sexuales y
reproductivos que por su importancia deberían ser prioridad en la agenda del
Estado. Para la abogada y miembro del Programa de Participación Política y Liderazgo del Movimiento Manuela Ramos, Jennie Dador, esto se concretará cuando el Estado entienda que no puede ser sólo un observador de lo que sucede en el país y tome medidas para que la lucha porque la equidad de género sea una realidad.
Los gobernantes no ven que hay espacios como el Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social, el Ministerio de Salud:, el Programa de Salud Sexual y Reproductiva y otros que deben ser aprovechados, cuyas visiones deben ser ampliadas y cuyo poder debe ser respetado. Hay que distribuir los trabajos y el poder, no sólo los recursos del país. Las instituciones públicas y privadas suelen ver a las mujeres como algo en lo que deben invertir sin pensar en todo lo que pueden obtener de ellas. Los trabajos de equidad suelen ser orientados a las mujeres pobres, y si bien ellas son las más vulnerables, esto es algo que transciende a toda la sociedad, afirma Dador.
La abogada explica que en los marcos normativos hay avances y retrocesos en el país. Por ejemplo, tenemos La Mesa de Mujeres Parlamentarias que nació como un espacio de coordinación política que buscaría generar replica dentro del Congreso, pero en la práctica las congresistas no solían apoyar las ideas con las que sus bancadas no estaban deacuerdo y todo quedaba como declarativo. Simbólicamente es importante pero su rol político es cuestionable y muchos de los temas que se investigan quedan en el olvido, subraya.
Desde el gobierno hay discursos o declaraciones que podrían hacernos pensar que hay compromiso con temas de género que están ligados a la madre y el niño. Todo lo demás como la toma de decisiones, el manejo de su cuerpo y de su sexualidad es decisión de terceros. A esto debemos sumar el grave problema con la distribución de métodos anticonceptivos, el acceso a la píldora de emergencia de parte de las víctimas de abuso familiar y sexual, el acceso de los adolescentes a servicios de planificación familiar, el tema de libertad sexual, etc. Estos, y otros temas, reafirman claramente la idea de que ha existido un retroceso en los últimos años en salud en el Perú, puntualiza.
Jennie Dador concluye que en temas de género la visión del Estado es aún machista y por eso todo lo que tiene que ver con el cuerpo, autonomía y libertad de las mujeres se ve como problemático. En lo relacionado a la salud sexual y reproductiva, actualmente hay varios asuntos en agenda que deben ser esclarecidos de inmediato. Uno de ellos es el aborto terapéutico que es legal en nuestro país, pero carece de protocolo a pesar de que el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas ordenó al Estado peruano desde el año 2004 una resolución de derechos humanos en base al caso famoso de Karen LLantoy, joven peruana forzada a llevar a término el embarazo de un feto anencefálico, sentando un precedente para el Perú y el mundo.
Desde ese momento el Estado tiene la obligación de realizar un protocolo para que las mujeres que se encuentren en la misma situación de Karen puedan acceder al aborto terapéutico, pero este protocolo ha quedado en el olvido con el actual gobierno, quedando el país en deuda con todas las mujeres peruanas, recalca.
Sin embargo, no puede dejarse de lado el tema de la interculturalidad al analizar los diversos ámbitos de salud que hay en nuestro país. El ejercicio de los derechos de la salud sexual y reproductiva es muy diverso, no podemos encasillar a la población y entenderla como un todo pues hay variantes determinantes como el espacio geográfico y la cultura de cada población que determinan la forma de vivir su sexualidad y reproducción, afirma la congresista de la República y actual presidenta de la Mesa de Mujeres Parlamentarias Peruanas, Hilda Guevara.
La parlamentaria asegura que lo ideal sería articular la formación occidental que tienen los profesionales de la salud con el bagaje cultural de cada ciudadano. Por eso, al momento de elaborar políticas debe contarse con personal altamente calificado que conozca la realidad de cada zona y, las costumbres y creencias de las mujeres y varones que se atienden en los centros de salud o acceden a cualquiera de los servicios existentes, subrayó.
Esta noticia concursa en el I Premio Periodista Ciudadano en la categoría de: Sociedad y Ciudadanía


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Author of this article: María Sánchez Montes
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