Escrito por César Usán Supervía Miércoles, 07 de Mayo de 2008 11:03


Supervivientes de la catástrofe, desplazados (AFP)
Los datos oficiales hablan de 22.000 muertos y 50.000 desaparecidos, aunque otras fuentes apuntan a unos 100.000 fallecidos
Las autoridades no desalojaron la zona afectada a pesar de conocer la llegada del ciclón con 48 horas de antelación
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Vídeo de Europa Press en el que se muestran las consecuencias de la catástrofe humanitaria en Myanmar.
(Agencias) La actuación de la Junta Militar birmana ha agravado los efectos del
ciclón que ha arrasado el sur del país con un número de víctimas
mortales que podrían llegar a los 100.000, según avanzan los datos.
Así lo entiende la ONU y otros organismos internacionales, además de las organizaciones humanitarias de todo el mundo.
Las autoridades han aceptado la ayuda internacional, pero los expertos de la ONU en emergencias humanitarias esperan en Tailandia la concesión de visados y poder entrar en el país para valorar las necesidades más urgentes y organizar la distribución de las ayudas.
Además, numerosas organizaciones humanitarias se han ofrecido a cooperar en las tareas de asistencia a los damnificados, pero el Gobierno no ha aceptado su ayuda.
En estas catástrofes, los especialistas consideran que los primeros días son cruciales para paliar sus efectos y poder salvar numerosas vidas. Según diversos testigos, el Ejército tardó mucho en intervenir y lo hizo con pocos efectivos, en contraste con su actuación en las protestas del pasado septiembre protagonizadas por los monjes budistas.
Muchos dudan de la capacidad de la Junta Militar para gestionar una catástrofe de esta magnitud y temen que buena parte de la ayuda humanitaria no llegue a los más necesitados.
Los cadáveres flotan en los ríos o se descomponen bajo los escombros y miles de personas siguen aisladas en numerosas zonas sin energía eléctrica. Los alimentos empiezan a escasear y el precio del arroz ha subido un 50% en los últimos días, y el del transporte se ha disparado.
El Nargis ha dejado más de un millón de personas sin vivienda y cientos de miles carecen de agua potable. Además, el agua ha inundado el delta del Irrawaddy, de donde se obtiene la mayor parte del arroz que abastece al país. Los últimos datos oficiales hablan de 22.000 muertos y casi 50.000 desaparecidos.
Frente a esta situación desoladora que sufre Myanmar, la Junta Militar parece tener otras preocupaciones y está decidida a celebrar este sábado un referéndum constitucional en las zonas no afectadas por el ciclón.
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Así lo entiende la ONU y otros organismos internacionales, además de las organizaciones humanitarias de todo el mundo.
Las autoridades han aceptado la ayuda internacional, pero los expertos de la ONU en emergencias humanitarias esperan en Tailandia la concesión de visados y poder entrar en el país para valorar las necesidades más urgentes y organizar la distribución de las ayudas.
Además, numerosas organizaciones humanitarias se han ofrecido a cooperar en las tareas de asistencia a los damnificados, pero el Gobierno no ha aceptado su ayuda.
En estas catástrofes, los especialistas consideran que los primeros días son cruciales para paliar sus efectos y poder salvar numerosas vidas. Según diversos testigos, el Ejército tardó mucho en intervenir y lo hizo con pocos efectivos, en contraste con su actuación en las protestas del pasado septiembre protagonizadas por los monjes budistas.
La Junta
Militar parece tener otras preocupaciones y está decidida a celebrar este
sábado un referéndum constitucional en las zonas no afectadas por el
ciclón
Muchos dudan de la capacidad de la Junta Militar para gestionar una catástrofe de esta magnitud y temen que buena parte de la ayuda humanitaria no llegue a los más necesitados.
No desalojaron a la población
El Gobierno había sido avisado de la llegada del ciclón por parte del Servicio de Meteorología indio con 48 horas de antelacion, con datos precisos sobre su intensidad y la zona que iba a ser afectada. Sin embargo, las autoridades no desalojaron a la población y se limitaron a pedir a los ciudadanos que no salieran de sus casas.Los cadáveres flotan en los ríos o se descomponen bajo los escombros y miles de personas siguen aisladas en numerosas zonas sin energía eléctrica. Los alimentos empiezan a escasear y el precio del arroz ha subido un 50% en los últimos días, y el del transporte se ha disparado.
El Nargis ha dejado más de un millón de personas sin vivienda y cientos de miles carecen de agua potable. Además, el agua ha inundado el delta del Irrawaddy, de donde se obtiene la mayor parte del arroz que abastece al país. Los últimos datos oficiales hablan de 22.000 muertos y casi 50.000 desaparecidos.
Frente a esta situación desoladora que sufre Myanmar, la Junta Militar parece tener otras preocupaciones y está decidida a celebrar este sábado un referéndum constitucional en las zonas no afectadas por el ciclón.
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