La solución a la crisis de la construcción

( 15 Valoraciones ) John Joseph Kenneth Bonham

La construcción ha tirado de la economía, a pesar de sonoras corrupciones y de llenar de hormigón el litoral y el interior. Ahora que la crisis amenaza a la totalidad de la economía con el fantasma del paro, el Estado, que se denostaba antes como intervencionista, es llamado a aportar inversiones para sostener la economía

Opinión

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Obreros en una construcción (epi.es)
La crisis de los sectores de la construcción e inmobiliario aparece cada día en los medios de comunicación: quiebras, suspensión de pago, insolvencia, deudas, etcétera saltan y asaltan los periódicos. En las calles los locales vacíos que antes llenaban augustas agencias inmobiliarias nos dejan esa sensación de quebranto terrible. Todos estos hechos se observan como si fueran las trompetas que derribarán las murallas de Jericó de un sistema económico que se estribó demasiado en este mundo y que ahora, en forma de paro, nos devuelve el eco de la crisis. La fuente y caladero de puestos de trabajo del pasado, se ha convertido en el ancla que nos empuja al fondo de la crísis. La causa: la falta de previsión y el fomento de la especulación.

Y ahora es cuando los desmanes de constructores, políticos y vicarios de la apropiación de lo ajeno y de lo de todos se dan cita y se pondrán más de manifiesto. En tiempos de crisis hay que ir a por los “negocios seguros” por encima de cualquier cosa, por delante del medio ambiente, los intereses de todos, el sentido común o los presupuestos. Hay muchas cosas en juego.

"La solución es la obra pública y las viviendas de protección oficial y públicas, pero ¿Es justo que el Estado salga ahora a salvar un sector que ha vivido en la especulación de la cigarra?"
La compra de pisos se reduce. La efervescente industria de los tres dígitos porcentuales al año tiene que reconvertirse, pero con dinero en el bolsillo, y amenaza y atenaza la economía. Hasta el punto que quienes ganaban miles de millones hace no mucho apelando al “sacrosanto mercado” ahora piden ayudas y colaboración del Estado para evitar la catástrofe. Esto es: antes pagábamos y ahora quieren que sigamos pagando.

La solución es la obra pública y las viviendas de protección oficial y públicas, pero ¿Es justo que el Estado salga ahora a salvar un sector que ha vivido en la especulación de la cigarra?, ¿Deberían el resto de sectores lanzarse a la “locura” del crecimiento sin más esperando a que el “papá Estado” esté detrás en caso de vacas flacas?, ¿Qué deben pensar los pensionistas y trabajadores cuando se “ayuda” a estos magnates de yates de record y sombras acuciantes?, ¿Qué haremos con los miles de casas vacías?, ¿Dónde parará esta crisis con efecto dominó?, ¿Cómo se restituirán los daños ocasionados por la ola de hormigón?

Se indica que hasta 600.000 puestos de trabajo están en juego y que sería necesaria una inversión pública de 170.000 millones de euros para el sostenimiento del sector además de otras acciones como la disminución de impuestos y la flexibilización en el pago para ayudar al pago de hipoteca. Todo ello, por supuesto con cargo al erario.


*Los artículos de Nodo Libre sólo representan el punto devista de su autor. Bottup es una comunidad de centenares de periodistas ciudadanos con su propio criterio, que la Redacción nunca puede coartar

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