Antología del talante (II)

( 17 Valoraciones ) Fernando Solera Asís

Análisis del derroche de los dineros públicos que ha llevado a cabo el Gobierno socialista en estos últimos cuatro años y, en especial, su austero presidente

Opinión



“Cuando se prefiere la demagogia a la virtud, la democracia se extingue” (Platón)

Hace sólo tres años, el actual ejecutivo aprobó a bombo y platillo el Código del buen gobierno para "administrar los recursos públicos con austeridad o no hacer un uso impropio de los bienes y recursos que la Administración pone a su cargo". En este artículo veremos sólo algunos casos del despilfarro del dinero público que ha protagonizado a lo largo de la legislatura este Gobierno, cuyo presidente va por la vida de humanitario, filántropo y austero, mientras la prensa de su régimen te entretiene con sus soflamas populistas.

Sólo pocos meses después de firmar el ya citado Código del buen gobierno, ordenó gastar 270.000 euros para preparar a su gusto La Mareta
Porque a los rancios trabajadores del PP, las lumbalgias no les permiten andar, ni siquiera hasta la esquina, mientras que el socialismo obra el milagro de sanar a sus enfermos

Aprovechando que la caridad bien entendida comienza por uno mismo, los socialistas han decidido tomarse dicha máxima al pie de la letra. El ministro Bermejo, el que presume de rojo y azote de fachas, pese a que su padre era jefe de falange, ha gastado 250.000 euros del erario público en reformar un ático. Lo más sorprendente es que esta vivienda ya fue reformada hace sólo seis años por la nada despreciable cifra de 110.000 euros y que su anterior inquilina, María Antonia Trujillo, ha asegurado que dicha vivienda se encontraba en perfectas condiciones de habitabilidad.


Y mientras, los funcionarios de justicia que protestan por sus precarios sueldos, son secuestrados durante varias horas para que no le afeen a Zapatero su España feliz y en colores (véase denuncia).

Podríamos hablar igualmente de unos cuantos ministros que han utilizado helicópteros para usos privados, a cargo también, obviamente, del erario público, que con la plebe nos mezclamos sólo en los mítines, no en los atascos. Pero centrémonos en el jefe de esta cuadrilla, el del hipócrita talante.

Sólo pocos meses después de firmar el ya citado Código del buen gobierno, ordenó gastar 270.000 euros para preparar a su gusto La Mareta, chabolo elegido por el matrimonio Zapatero-Espinosa para pasar el verano del 2005 en Lanzarote. Por si esto fuera poco, el presidente del gobierno decidió llevarse a esa residencia de verano a todo el personal de cocina del Palacio de La Moncloa, formado por quince personas. Y que viva la Pepa.

Nuestro austero presidente, el amigo de los pobres, ha cometido algún que otro desliz más de socialista millonario. Quién no ha cogido alguna vez un avión oficial para irse con la mujer, la suegra y las niñas a las rebajas de Harrods, ¿verdad? Quién no se gastaría tres cochinos millones de pesetas en unas obras de climatización de la piscina de La Moncloa, para evitar que su mujer siga haciendo un uso despótico de la piscina de la academia de la Guardia Civil en Valdemoro para sus prácticas de buceo. Y es que José Luis es, ante todo, un hombre enamorado, pues está dispuesto a gastar todo el dinero público que haga falta con tal de ver sonreír a la pobre de Sonsoles.

No se puede explicar de otra manera que cogiese otro avión oficial sólo para ver a su mujer haciendo gorgoritos en la ópera de Berlín. En el colmo del paroxismo austero, y como a su señora tampoco le debió de gustar mucho el mobiliario del palacio de La Moncloa, pues ya sabemos lo rancia que es la derecha, decidió gastarse en el 2006 la dadivosa cifra de medio millón de euros para cambiar su mobiliario. Para que luego este aprendiz de Hugo Chávez nos hable del bonobús o del abono transportes. Ay, que me parto. Con obreros tan solidarios como éste, nuestro país sería un solar.

Esto es sólo una parte de la España en colores de la que habla el ministro del ático reformado por 250.000 euros, marido de la enferma que lleva siete semanas de baja por una lumbalgia que le permite atravesar la península. Por cierto, ésta es una de las grandes ventajas de vivir con tanta alegría. Porque a los rancios trabajadores del PP, las lumbalgias no les permiten andar, ni siquiera hasta la esquina, mientras que el socialismo obra el milagro de sanar a sus enfermos. Será porque el PSOE es más eficaz que el 3en1, pues siempre están dispuestos a lubricarte para joderte mejor, especialmente el bolsillo.

Pero que nadie se escandalice por semejante exhibición de desvergüenza para dilapidar nuestro dinero, que tampoco es para tanto. Quizá por eso el Gobierno socialista ha aprobado la nueva ley del suelo, con el único fin de seguir ayudando a los pobres, claro está. Gracias a ella la Administración Pública puede expropiar terrenos a precio de coste. Si tienes uno que les interese, ya te lo puedan robar impunemente pero, eso sí, con alegría, que lo nuestro es suyo, y lo suyo también. Así da gusto ser tan socialista.


*Los artículos de Nodo Libre sólo representan el punto devista de su autor. Bottup es una comunidad de centenares de periodistas ciudadanos con su propio criterio, que la Redacción nunca puede coartar.
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