Escrito por John Joseph Kenneth Bonham Sábado, 01 de Marzo de 2008 10:16

Análisis / Opinión:

Una vez que Fidel Castro se ha ido (con 81 años) y que su sucesor es su propio hermano Raúl (con 75 años) apoyado en los más irredentos del régimen -Lage, Roque, etc.- se abre un tiempo de aperturas.
Cuba se abrirá a
la fuerza: por la menor estatura política del sustituto, por la dificultad de
perpetuar el sistema, por pura necesidad y con ambos hechos -social y
psicológicamente- se dejará atrás el camino oscuro de los cincuenta años. Y esto
a pesar de las dudas de los disidentes y las resistencias del régimen.

Para que el cambio sea tranquilo y no un enquistarse, rebelarse o vengarse sin más; es preciso que haya amplitud de pensamiento y una satisfacción de las necesidades de los cubanos, necesidades perentorias que se han pospuesto hasta el surrealismo. De esta forma desembocamos en que es necesario desarrollar su economía para generar la paz social, política e incluso psicológica. Tomo el concepto clásico de John Locke para explicar este cambio: sin libertad política no es posible libertad económica y sin esta, no es posible cimentar una transición pacífica.
La forma de lograr el desarrollo
de la economía cubana no es en apoyándose, más que al principio, en ayudas vicaria
de dependencias y de aliados interesados, sino real y constante. Para esto es necesaria
la derogación inmediata y total de
la Ley
Helms-Burton, el cruel bloqueo a
la isla, que la ha sometido a acoso y asedio durante casi todo el tiempo
revolucionario y que ha sumido a Cuba
en una pereza, una desidia y una escasez endémica y dolosa que les ha
adormecido en una dictadura de picadura de mosca Tse-tse.
El bloqueo a Cuba es inhumano, ilegal y terrible, pero una vez
demostrado que no fue capaz de asestar de forma unilateral un golpe al régimen -nunca lo fue- ha de desaparecer para ayudar a este paso
hacia la libertad de los cubanos ahora que un nuevo episodio se abre. Nada
evita más las ganas de pelear y de enfrentarse que un futuro claro, un plato
rebosante de comida y unas prendas que lucir de paseo. Ese es el juego que ha
de tener EEUU, Europa y España: ayudar, apoyar, dar, donar, y de forma generosa.
Aunque los puntos de vista de
disidentes, países e incluso del propio régimen puedan diferir, los primeros
escépticos, los segundos ilusionados, los terceros inmovilistas, la realidad es
que el cambio está cantado y más cantado cuanto más se apoye el cambio político-económico
en el país. Y aunque el régimen se mantendrá
mientras haya un Castro en el
poder, cuando Raúl
Castro desaparezca físicamente -como Fidel- la transición será un flash
rapidísimo y allí es donde existe el riesgo de la sangría. En ese punto es donde
se ha de haber fraguado el futuro de los cubanos, los de la isla, los de la
emigración, los de todos los lugares.
En España se conoció esa
transición de la dictadura a la democracia con un delfín que propuso el
dictador que al final no fue. Carrero Blanco murió asesinado, y donde la sombra
de la violencia asomó con gran riesgo para todos, donde la economía, siempre
cobarde el dinero, escapó a Suiza y donde no todos tenían todas consigo de que
triunfará lo que se ha dado en llamar, a pesar de algunos dinamiteros de
entonces y de ahora, como la transición a la democracia más exitosa..
Ese es el camino y casi no hay
vuelta atrás, por eso se ha de ayudar. Por eso EEUU debe eliminar el bloqueo,
por eso se debe dar una esperanza a la esperanza: acaba de comenzar el futuro.
{mos_sb_discuss:3}
| < Anterior | Siguiente > |
|---|
Login
Publicidad non-profit
Las 10 más leídas
- Recetas mileuristas para jóvenes realistas
- El primer paso, de abajo hacia arriba
- ¿Puede Internet acabar con la supuesta opacidad de El Corte Inglés?
- ¿Crisis económica? Lo peor, a la vuelta de la esquina
- Secuestran la revista El Jueves por una viñeta sobre los príncipes
- Recetas Mileuristas: fusión autonómica de cocinas
- Anna Hernández Bonancia: críticas y desmentidos de sus cargos
- Los Héroes hicieron un silencio con malas notas
- Rosa Díez copia a Ciudadanos y miente
- Rosa Díez: "No hay ninguna guerra con Ciudadanos"





