Esa peleíta: "Que Alejandro Sanz no hable de política y Hugo Chávez deje de cantar"

( 19 Valoraciones ) Luis Carlos Díaz Vázquez
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El conflicto entre el aparato estatal venezolano y el cantante español Alejandro Sanz sigue su curso, luego de que esta semana se suspendiera el concierto del artista español por ser considerado "persona no grata". Sanz paga la factura de haber criticado al Gobierno venezolano en el año 2004.

Chavez: "Pero sigo siendo el rey..."

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La frase del título fue invento del humorista venezolano Augusto Hernández en el año 2004, cuando Venezuela estaba caliente por todas partes porque estaba en puertas el referendum revocatorio que ganó Chávez al final.

El Revocatorio es una figura de nuestra democracia que permite a los electores recabar firmas y solicitar un referendum para sacarte del cargo si ellos consideran que no has cumplido con tu responsabilidad a mitad del periodo. En esa ocasión, primera vez que el pueblo ensayaba esa medida, la oposición a Chávez logró recabar más de 3 millones de firmas y, tras una serie de tropiezos burocráticos del Consejo Electoral, se realizó el referendum que, ya dijimos, ganó el Presidente.

En ese entonces Alejandro Sanz comentó en una rueda de prensa en el país que si a él le recogían también esa cantidad de firmas, él dejaba de cantar. Y el chavismo, que tiene verbo de fuego pero oídos de tul, le guardó el registro de esa crítica para cobrar la factura tres años después.

En 2007 el Gobierno modificó su agenda para hacer un evento justo el día y en el sitio en el que Sanz haría un concierto, causando su suspensión. Son conocidas las velocidades del Gobierno venezolano para rearmar rápidamente agendas y montar una tarima donde sea, con un micrófono y parlantes para que hable el Presidente al pueblo que lo sigue. Poco después Sanz mostró en un concierto una franela que decía Chávez sucks (Chávez apesta).

Y hace semanas un grupo de legisladores caraqueños, más papistas que el Papa, porque el Presidente Chávez no había tocado el tema, decidió declarar al cantante español 'Persona no grata', por lo que su próximo concierto, pautado para esta semana de febrero, también fue suspendido.

De este lado de la frontera el Gobierno cree tener toda la razón, absoluta, soberanísima e indiscutible. Allá Sanz y muchos artistas se han hecho eco del asunto y queda en entredicho los límites de la libertad de expresión.

El humorista del título pudiese tener algo de razón en el sentido de la mesura de ambos personajes. Uno para hablar de la política de un país y el otro para tener consideración con la música. Sin embargo, el argumento es débil como la paja. Ambos tienen derecho a decir o cantar lo que se les antoje. Los ciudadanos del mundo tenemos derecho a pensar y decir lo que creamos. La respuesta en caso de equivocaciones, exageraciones o alguna mala intención, debería ser del mismo nivel. Voz contra voz. No voz contra aparato estatal.

Lo que no se puede es criminalizar la crítica, hacer uso del poder para afectar a un ciudadano desmesuradamente o abusar de la investidura para irrespetar espacios públicos y privados, como los derechos de un artista y el público que quiere ir a verlo.

El Gobierno venezolano no debería escupir para arriba tantas veces en tan poco tiempo. Además, Chávez a veces no canta tan mal. El problema sería lo repetitivo.

¿Qué pasa cuándo uno tiene doble nacionalidad, como en el rifirafe con el Rey? ¿Quién nos va a curar el corazón partío?



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Author of this article: Luis Carlos Díaz Vázquez

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