Cultura
Tontxu: Mi ídolo es cualquier artista que haya seguido una línea coherente en su vida Escrito por Mariasun Miquel Miralles Lunes, 24 de Septiembre de 2007 00:07


Se define como un observador crítico de lo que le rodea y como la vida misma es la mirada de sus composiciones. Seis discos a sus espaldas, variadas colaboraciones y producciones, y un próximo trabajo del que hablaremos otro día: En el nombre del padre, el hijo y el espíritu canto.
¿Qué queda de aquel chico que con un sueño y su guitarra partió de Bilbao a la capital?
Queda la ilusión de seguir aprendiendo y de continuar haciendo canciones, de contar a través de las mismas las experiencias que con la vida y el paso del tiempo va uno aprendiendo.
A veces los tópicos le atrapan a uno porque en muchas ocasiones son sabios y no podemos eludir la sabiduría de los mayores. Yo siempre me he fiado mucho de la opinión de los mayores y cuando un mayor te advierte de algo, más de una vez, queramos o no, ocurre. Hay ciertos tópicos que nos los podemos esquivar.
No lo sé. Cada canción tiene su simbología y su propio mensaje, su letra pequeña. No me atrevería a decir cual. Cada historia tiene su momento. Por ejemplo, La canción del cotilla, además de estar escrita en un momento en el que fui víctima de estar un poco en boca de más gente de la deseada y hablar de temas que no tenían nada que ver con lo musical fue muy simbólica. Sobre todo el hecho de que un maestro como Víctor Manuel cantara conmigo.
La canción del cotilla. Un tema muy acorde, ahora que la televisión está inundada de telebasura y de retratos de vidas ajenas.
Supongo que es un poco la reminiscencia que ha heredado la televisión de una cultura y un pueblo en el que el cotilleo ha sido el deporte nacional de este país junto a la envidia, y esa señora detrás de la cortina entreabierta en los pueblos más pequeños todavía existe. En las ciudades más grandes desaparece, pero la cultura que arrastramos es un poco esa. Consolarnos con las desgracias ajenas. Trato mucho de preocuparme por mi vida y no tanto por las desventuras de los demás. Me enriquece mucho más.
Absolutamente de todo. Desde Silvio Rodríguez, los Beatles, Duncan Dhun, Albert Plá, Extremo Duro, John Mayer, Norah Jones... me gusta todo tipo de música. Somos una generación que estamos sobreinformados y escuchamos muchísima música. Mas no hablar de todo aquello que me perdí del vinilo de mis padres. Tenemos una ventaja y un problema a la vez con tanta información. Y no pasa sólo con la música.
Usted ha demostrado que la inspiración no siempre tiene nombre de mujer.
Claro, tiene nombre de persona, de amor, de situación, de odio, de pasión, de sonrisa. La inspiración te trae vida y en ella hay hombres, mujeres, perros, gatos

Es una de las canciones más emocionantes para mí en mi vida porque se la dediqué al que es mi mejor amigo desde que tenemos 7 años. Un hombre con el que coincidí en primero de EGB y del que no me he separado ni me separaré jamás. Es una canción que tiene muchísimo valor sentimental para él y para mí.
Cualquier artista que ha hecho lo que él ha querido y durante toda su carrera artística ha seguido una línea coherente con su vida, su filosofía y consigo mismo y los suyos.
Con un canto en los dientes no fue solo su tercer disco, sino que supuso un punto de inflexión en su vida. ¿Por qué?
Tuve un accidente gravísimo de circulación en Cuba, en el año 99, en el que sobreviví de milagro y significó un antes y un después: A la hora de escribir, de ver la vida, de luego retratarla en las canciones.
Es el aliciente que una persona con instinto paternal necesita. Desde muy joven ser padre era uno de mis deseos. Cuando has vivido mucho, deprisa y bien, creo que necesitas nuevas ilusiones y desde luego Leire vino a llenar de ilusión mi vida, mi espíritu y mi corazón. Es el primer factor cuando te levantas por la mañana y todo lo menos agradable, desaparece por esa criatura.
Divertidísimo. Porque el niño con el que me fotografié, Unai era muy vivo. Pese a la imagen que tenemos desde fuera de estos chavales, cuando los conoces te das cuenta de que son unos cachondos mentales. Daba él las instrucciones de cómo había que hacerlo. Estábamos muertos de risa. Realmente te das cuenta de que no tienen esa clase de baremos que nosotros utilizamos y te hacen ver la vida desde un punto de vista mucho más bonito. Y no sé quiénes somos los Down aquí, si ellos o nosotros, que pensamos que somos normales.
Me enorgullezco mucho de que un maestro como Víctor Manuel acudiese al estudio a grabar conmigo de una manera completamente desinteresada, sin haber ningún intercambio discográfico o comercial. De la misma manera que Manuel Gila me envió una carta de puño y letra que cuelga sobre mi cama como un premio totalmente inalcanzable. Toda la gente que he admirado y ha pasado por mi vida y desinteresadamente me ha abierto los brazos me ha hecho sentir muy orgulloso, más que algunos premios o condecoraciones.
Los sigo viviendo con una responsabilidad que ya no es tan ingenua como hace años. La tengo con un público y una profesión muy digna que respeto y practico con absoluto compromiso y pienso en la ilusión y el esfuerzo de todos y cada uno de los que se han acercado a un teatro o una sala de conciertos a verme. Me parece una de las cosas más emocionantes y bellas que tiene esta profesión.
Vivieron en un contexto mucho más complicado social y políticamente que nosotros. Fueron autores que vieron sus letras censuradas, a los que se llegó a cortar la mano, como el ejemplo del maestro Víctor Jara, algunos de ellos fueron exiliados de sus países y callados por gobiernos que se veían amenazados por el mensaje de los textos que escribían Vivieron una época por lo menos distinta y muy complicada. La nueva generación de autores tenemos muchos argumentos para reivindicar y para transgredir situaciones como la del pueblo palestino, saharaui, la de muchos indigentes que están muy cerca de nosotros. No hace falta irse a África para retratar esta situación, pero siempre desde el bienestar que nos ha dado el estar educados en una sociedad un poco más democrática, que no del todo desde mi punto de vista y un estado de bienestar más cómodo del que pudieron vivir nuestros padres y abuelos.
¿Son necesarios los cantautores en la época actual?
Actualmente, aparte de que los cantautores protesten o no, sobre todo una de las cosas que diferencian muchísimo de otros géneros de música lo que nosotros hacemos es que los textos que se componen se cuidan y habría palabras en desuso si no llega a ser porque autores de hoy en día que escriben muy bien como el caso de Luis Felipe Barrio, Pedro Guerra, Jorge Drexler, Ismael Serrano o muchos más cultivan el valor literario de los textos que se cantan.
Internet me parece un medio fantástico. Lo que pasa es que hay que legislarlo porque luego los autores tienen que pagar sus hipotecas como todo el mundo. Con respecto a la piratería en la calle, no han puesto medios las autoridades y nosotros, la SGAE, hemos cedido un 1% de nuestra recaudación para crear una comisión de investigación contra la piratería. A mí lo que me importa es hacer canciones y a poder ser, mejores canciones. Mientras pueda seguir viviendo de la música lo haré y si llega un momento en que no sea así, trabajaré en otra cosa y en mis ratos libres seguiré creando melodías y letras, las colgaré en Internet y ya está. Uno ya no sabe cómo hacer frente a una circunstancia que se nos escapa a todos de las manos.
El progreso es sin duda siempre positivo. El problema es cómo se utilice. Con él se han creado tanto artefactos para destruir vidas como para salvarlas. Pero desgraciadamente yo no sé por qué se han gastado un solo céntimo en crear y hacer progreso para destruir. Así es esta especie a la que pertenecemos. Tan detestable y horrorosa a veces.
Me llamaron un día de mi editorial para decirme que iban a cantar una canción mía y me pareció muy bien. Soy autor de canciones y para mí es igual de gratificante que la cante Ana Torroja, Ana del Valle o un chaval que está empezando en OT. Ya en una de las anteriores ediciones, Para tocar el cielo sonó en la voz de un autor catalán, Joan Tena. Siempre le hace ilusión a uno que se fijen en sus canciones.
Finalmente, dígame. ¿Con qué se quedaría: Mirada al futuro o reflexión del pasado?
Mirada al futuro siempre, pero claro, con lo aprendido del pasado. El pasado ya ha sucumbido, has aprendido de él y te lo sabes. Y que pasen cosas nuevas, que te sorprendan. Estoy como loco por descubrir algo que me guste, que me llame la atención, que me haga seguir teniendo sueños.
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