España sigue produciendo bombas de racimo

Ciudadanía

( 13 Valoraciones ) Marta G. G. Franco


El 98% de las víctimas mortales de estos artefactos son civiles

Greenpeace ha iniciado un ciclo de actividades de concienciación y la blogosfera presiona al Gobierno español para que firme el Tratado de Oslo y las prohiba

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Bombas de racimo
España sigue fabricando bombas de racimo. En concreto, lo hacen las empresas Expal Explosivos, Instalaza S.A., Santa Bárbara e International Technology S.A. Sin embargo, la falta de transparencia del mercado armamentístico impide saber cómo y dónde se comercializan.

Las bombas de racimo, que pueden ser lanzadas desde el aire o desde la superficie, se abren dejando caer cientos de submuniciones al llegar a una altura concreta. Estas municiones pueden ser de diversos tipos: de alto explosivo, antipista, antipersona, perforantes, incendiarias, etc.

Debido a su amplitud y al gran número de submuniciones, hasta 300, son usadas para atacar a objetivos militares dispersos, pero a menudo hieren y matan a civiles, especialmente en zonas urbanas. De hecho, Greenpeace asegura que el 98 por ciento de las víctimas mortales son civiles y que sus colores llamativos hacen que sean los niños los más vulnerables. Entre el 5 y el 30 por ciento de las submuniciones no estallan al caer y pueden explotar si se tocan.

Greenpeace asegura que el 98 por ciento de las víctimas mortales son civiles y que los colores llamativos hacen que sean los niños los más vulnerables
Se ha documentado la utilización de bombas de racimo por fuerzas militares de los países de la OTAN, Estados Unidos o Israel. Desde los años 60 se han usado en distintos conflictos, como los de Líbano, Irak, Afganistán, Kosovo, Laos o Vietnam.

El Ministerio de Defensa de España ha reconocido que posee un arsenal de bombas de racimo. Paradójicamente, en Líbano, soldados españoles realizan peligrosas labores de desminado desactivando los mismos modelos que fabrican las empresas españolas.

Intentos de prohibición

Paradójicamente, en Líbano, soldados españoles realizan peligrosas labores de desminado desactivando los mismos modelos que fabrican las empresas españolas
El Gobierno de Noruega ha comenzado un proceso de negociaciones para impulsar un acuerdo internacional, a semejanza del Tratado de Ottawa, de 1997, que prohibió las minas antipersona. Hasta el momento se han celebrado dos reuniones, en Oslo y Lima, y 68 gobiernos han firmado la declaración final, en la que se comprometen a lograr este Tratado en el año 2008.

Sin embargo, el Gobierno español se muestra reticente a la prohibición de todos los tipos de bombas de racimo. Su intención es que se permitan aquellas que tienen un mecanismo de autodestrucción, obviando que estos no siempre funcionan. Por ejemplo, en los bombardeos de verano de 2006 sobre el Líbano, el ratio de pequeñas bombas sin estallar alcanzó cotas de entre el 30 y 40 por ciento, según los expertos en desminado de Naciones Unidas en la zona.

Movimiento ciudadano

Alrededor de 90 blogs se han sumado ya a la campaña 'Di no a las bombas de racimo' y promueven el envío de e-mails a parlamentarios, entre otras actividades
Por iniciativa del blogger Francisco Polo, la blogosfera española se está organizando para presionar al Gobierno y pedirle que firme el Tratado internacional. Alrededor de 90 blogs se han sumado ya a la campaña 'Di no a las bombas de racimo' y promueven el envío de e-mails a parlamentarios, entre otras actividades de difusión.

Además, Greenpeace ha puesto en marcha el ciclo 'La vida bajo las bombas' entre el 9 y el 20 de septiembre en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Las actividades incluyen proyecciones de películas, exposiciones fotográficas y conferencias de activistas, periodistas, profesores y personas que han vivido de cerca la violencia de las bombas.

La organización ecologista ya había comenzado a principios de verano una campaña para recoger zapatos viejos como símbolo de las mutilaciones que causan estas bombas. Además de los efectos sobre las personas, quieren alertar de las consecuencias que las sustancias contaminantes que desprenden estas armas tienen sobre los ecosistemas.

Más información:
- Declaración de Oslo (pdf)
- "Bombas de racimo: Razones para su prohibición" (pdf)
- Galería de imágenes de Greenpeace


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Author of this article: Marta G. Franco

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