Quién es quién: los voluntarios españoles

( 36 Valoraciones ) Ana María Roncero Medina

TEGUCIGALPA.- Como ya dije cuando empecé a escribir este sección, mi primera sorpresa fue comprobar que no hace falta ser médico para echar una mano en el Tercer Mundo, pues las cosas por hacer y las carencias son tantas y tan grandes, que (dependiendo de la asociación y el proyecto) cualquiera que tenga ganas puede viajar a un país como cooperante. Al menos así en Honduras con ACOES (www.acoes.org).

De la serie 'Letras contra la pobreza'
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Desde que llegué a este país, el 5 de julio, hemos sido un grupo de entre 30 y 40 voluntarios españoles, nunca estable porque cada uno elije cuándo llega, cuándo se va y cuándo tiempo va a quedarse. Entre ellos hay de todo: estudiantes de Medicina, Administración y Dirección de Empresas, Derecho, Psicología, Magisterio, Filosofía... Y también profesionales que en España ejercen la medicina, la psicología, el periodismo o la docencia, entre otros.
La gran mayoría son estudiantes, por eso la media de edad es realmente baja. Yo tengo 26 años y pertenezco al grupo de los mayores, pues en general todos tienen entre 18 y 23 años
Casi todos venimos durante el verano español y pasamos en Honduras entre tres y cinco semanas, si bien algunos (pocos) han venido para una cooperación más larga

Pero la gran mayoría son estudiantes, por eso la media de edad es realmente baja. Yo tengo 26 años y pertenezco al grupo de los mayores, pues en general todos tienen entre 18 y 23 años, siendo pocos los que superan la treintena. Hablando con otros voluntarios que otros años han cooperado en otras partes del mundo, he sabido que esto es la excepción y no la regla general. ¡¡Menos mal, ya me extrañaba a mí!!

Algunos son veteranos y ésta es la segunda, tercera y hasta quinta vez que vienen a Honduras, pero otros somos novatos y por eso los primeros días andábamos perdidos preguntándolo todo e intentando ubicarnos. Algunos convivimos con jóvenes hondureños en las casas Populorum Progressio, que también son un proyecto de ACOES (www.acoes.org), pero la mayoría viven repartidos en cuatro casas: la del dispensario, San Fermín, La Vega (también conocida como La Podrida) y Los Llanos. La asociación se hace cargo del alojamiento, mientras que la comida y la mayoría de los desplazamientos corren por nuestra cuenta.

El plan de cada uno varía según las necesidades de la asociación, pero sobre todo en función de su cualificación y sus intereses. Algunos se centran más en la educación, otros en la sanidad, otros en dar capacitaciones psicológicas o de otro tipo... Casi todos venimos durante el verano español y pasamos en Honduras entre tres y cinco semanas, si bien algunos (pocos) han venido para una cooperación más larga, que se prolonga durante varios meses o un año.

Todos intentamos conocer el mayor número posible de proyectos para elegir uno o varios en los que centrarnos. Por eso los primeros días son caóticos y desorganizados, lo que puede parecer una pérdida de tiempo, pero en realidad enriquece mucho y, una vez que estás ubicado, puedes sacarle provecho, sabiendo que por poco hagas, tu granito de arena suma una porción a la montaña.

Aviso de la Redacción: Ana abandonó hace días Honduras para dirigirse más al sur y se encuentra en estos momentos en la selva amazónica peruana, sin ninguna posibilidad de conexión a internet para seguir mandando sus crónicas. Lo hará a su regreso a Madrid, aproximadamente en unos días.
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Author of this article: Ana M. Roncero

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