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España es un placer
Nodo libre
España es un placerEscrito por César Usán Supervía Miércoles, 01 de Agosto de 2007 09:57

En pocos años, aquella España de pandereta y sacristía se ha convertido en un parque de atracciones donde el sexo, las drogas y el pelotazo campan a sus anchas
Opinión
Tenían razón los publicistas del franquismo con aquel denostado slogan 'Spain is different' que idearon para atraer suecos y británicos. En
aquellos años, la Europa moderna y rica imaginaba un país lleno de
toreros, con la pasión a flor de piel y una navaja en los riñones para
defender el honor del clan. En pocos años, aquella España de pandereta y sacristía se ha convertido en un parque de atracciones donde el sexo,
las drogas y el pelotazo campan a sus anchas.
Y es que todas las encuestas e indicadores siguen demostrando que España sigue siendo diferente. Aquel país oscuro y siniestro es hoy un enorme y variado supermercado del ocio y del placer, del enriquecimiento fácil y de la permisividad, lo que la sitúa entre los países preferidos por medio mundo para vivir, desde los altos ejecutivos hasta los parias de la emigración.
España es el país del mundo donde más cocaína se consume, donde el botellón se ha instalado hasta en los pueblos más pequeños y en el que no hay apenas dificultades para conseguir un porro o comprar alcohol. Estos complementos para la orgía, junto a la imparable liberación sexual de las nuevas generaciones, la colocan a la cabeza de las preferencias de los estudiantes de programas como Erasmus para disfrutar durante unos meses de unas juergas impensables en sus países de origen.
Los niños de primaria ya llevan el móvil entre los libros, y los auriculares del mp3 pegados a la oreja. Los mayores sueñan con salir en cualquier Gran Hermano y vivir del insulto y la bronca. Y unos y otros acuden como posesos en busca del último artilugio electrónico que ofrecen los escaparates. Son los nuevos iconos del hedonismo actual.
En los últimos años se han construido en España tantos pisos como en media europa y en ningún país europeo hay tantos billetes de 500 euros pasando de mano en mano, de promotor a concejal, como portavoces de pelotazos y corruptelas. Los campos de golf y las grandes superficies comerciales son otros templos en los que España ocupa los puestos de cabeza. Todo ello a costa de un litoral irrecuperable y una montaña en peligro de extinción.
Un país con tanto dinero fácil corriendo por las calles es un escenario ideal para las mafias duras, rusas o italianas, y para la delincuencia al por menor, rumana o latinoamericana, donde el comercio del sexo y el tráfico de drogas son los dos aspectos más tenebrosos que ensombrecen esta España abierta y tolerante.
De tener sus puertas cerradas a cal y canto, España ha pasado a quitar las cerraduras y a abrir grandes ventanales por donde cabe casi todo. Y casi siempre los excesos producen indigestión. Pero mientras tanto, España es un placer.
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Aquel país oscuro y siniestro es hoy un enorme y variado
supermercado del ocio y del placer, del enriquecimiento fácil y de la
permisividad
[...] junto a la
imparable liberación sexual de las nuevas generaciones, la colocan a la
cabeza de las preferencias de los estudiantes de programas como Erasmus
Y es que todas las encuestas e indicadores siguen demostrando que España sigue siendo diferente. Aquel país oscuro y siniestro es hoy un enorme y variado supermercado del ocio y del placer, del enriquecimiento fácil y de la permisividad, lo que la sitúa entre los países preferidos por medio mundo para vivir, desde los altos ejecutivos hasta los parias de la emigración.
España es el país del mundo donde más cocaína se consume, donde el botellón se ha instalado hasta en los pueblos más pequeños y en el que no hay apenas dificultades para conseguir un porro o comprar alcohol. Estos complementos para la orgía, junto a la imparable liberación sexual de las nuevas generaciones, la colocan a la cabeza de las preferencias de los estudiantes de programas como Erasmus para disfrutar durante unos meses de unas juergas impensables en sus países de origen.
Los niños de primaria ya llevan el móvil entre los libros, y los auriculares del mp3 pegados a la oreja. Los mayores sueñan con salir en cualquier Gran Hermano y vivir del insulto y la bronca. Y unos y otros acuden como posesos en busca del último artilugio electrónico que ofrecen los escaparates. Son los nuevos iconos del hedonismo actual.
En los últimos años se han construido en España tantos pisos como en media europa y en ningún país europeo hay tantos billetes de 500 euros pasando de mano en mano, de promotor a concejal, como portavoces de pelotazos y corruptelas. Los campos de golf y las grandes superficies comerciales son otros templos en los que España ocupa los puestos de cabeza. Todo ello a costa de un litoral irrecuperable y una montaña en peligro de extinción.
Un país con tanto dinero fácil corriendo por las calles es un escenario ideal para las mafias duras, rusas o italianas, y para la delincuencia al por menor, rumana o latinoamericana, donde el comercio del sexo y el tráfico de drogas son los dos aspectos más tenebrosos que ensombrecen esta España abierta y tolerante.
De tener sus puertas cerradas a cal y canto, España ha pasado a quitar las cerraduras y a abrir grandes ventanales por donde cabe casi todo. Y casi siempre los excesos producen indigestión. Pero mientras tanto, España es un placer.
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