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Letras contra la pobreza
"Salud a los que habitan, paz a los que marchan"
Letras contra la pobreza
"Salud a los que habitan, paz a los que marchan"Última actualización en Lunes, 30 de Julio de 2007 05:15 Escrito por Ana M. Roncero Lunes, 30 de Julio de 2007 08:30


Lesbia, de la etnia misquita, da de comer a su hijo Alejandro
VALLE DE ÁNGELES (HONDURAS).- El jueves 19 de julio, Marta (estudiante de Medicina) y yo nos aventuramos a ir a Casa Zulema, una tranquila residencia donde conviven enfermos de sida de distintas edades y que atraviesan diferentes fases de esta enfermedad.
Este proyecto se encuentra en el Parque Nacional Obrero, un hermoso paraje natural que pertenece al término municipal de Valle de Ángeles, a menos de 30 kilómetros de Tegucigalpa, la capital de Honduras. Después de coger tres autobuses y caminar unos 40 minutos por el bosque, llegamos a un auténtico remanso de paz. No en vano, en la puerta de la casa cuelga un cartel que dice: "Paz a los que llegan, salud a los que habitan y felicidad a los que marchan". Me impactó el mensaje.
Nos recibió Karina, una voluntaria canadiense que vivirá con ellos un mes y medio. Nos explicó que estaban viendo una película (Harry Potter y el prisionero de Azkabán) y nos invitó a acompañarles en esa actividad, pues formaba parte del programa de animación que se desarrolla con los enfermos.
En Casa Zulema pasan sus días 14 enfermos de sida (uno de ellos también hemipléjico), una niña de 10 años (Wendy) con cáncer de piel y sólo un 25% de visión en el ojo derecho, dos monjas, personal auxiliar (limpiadora, cocinera y enfermera) y doña Laura, la voluntaria de ACOES www.acoes.org) que es el alma de este proyecto.
También me hubiera gustado charlar con uno que atraviesa la última fase de la enfermedad y que se ha negado a tomar la medicación porque está enfrentado consigo mismo y con el mundo. Pero estaba muy débil y no participó en ninguna actividad aquel jueves. Sin embargo, no olvidaré que una de las mujeres exclamó en voz alta que cada noche le pedía a Dios que le perdonara por aquella terrible falta que había cometido para que Él la castigara con una enfermedad como el sida.
El artículo en imágenes
Recursos:
Web de ACOES: www.acoes.org
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Nos recibió Karina, una voluntaria canadiense que vivirá con ellos un mes y medio. Nos explicó que estaban viendo una película (Harry Potter y el prisionero de Azkabán) y nos invitó a acompañarles en esa actividad, pues formaba parte del programa de animación que se desarrolla con los enfermos.
"Hablamos con varios [enfermos] pero sobre todo con Lesbia, una hondureña de etnia misquita que vive con Alejandro, su hijo de 11 meses, que de momento da negativo en las pruebas del VIH."
Así, no sólo ven películas sino que también juegan al bingo con dibujos (apostando chocolate) y hacen bolsos, collares y pulseras que venden a los visitantes o en algunos mercadillos, destinando lo que se recauda al mantenimiento de la casa. Y, además, ayudan a cuidar la casa, queman la basura y cuidan las infinitas plantas y jardines que animan todas las estancias.
En Casa Zulema pasan sus días 14 enfermos de sida (uno de ellos también hemipléjico), una niña de 10 años (Wendy) con cáncer de piel y sólo un 25% de visión en el ojo derecho, dos monjas, personal auxiliar (limpiadora, cocinera y enfermera) y doña Laura, la voluntaria de ACOES www.acoes.org) que es el alma de este proyecto.
"No olvidaré que una de las mujeres exclamó en voz alta que cada
noche le pedía a Dios que le perdonara por aquella terrible falta que
había cometido para que Él la castigara con una enfermedad como el sida"
Las medidas de prevención e higiene son muy grandes. Existen diferentes aseos, cubiertos, platos, jabones y estropajos para lavar los platos y pilas para lavar la ropa. Algunos enfermos llevan años y otros apenas unos días, semanas o meses. Hablamos con varios de ellos pero sobre todo con Lesbia, una hondureña de etnia misquita que vive con Alejandro, su hijo de 11 meses, que de momento da negativo en las pruebas del VIH.
También me hubiera gustado charlar con uno que atraviesa la última fase de la enfermedad y que se ha negado a tomar la medicación porque está enfrentado consigo mismo y con el mundo. Pero estaba muy débil y no participó en ninguna actividad aquel jueves. Sin embargo, no olvidaré que una de las mujeres exclamó en voz alta que cada noche le pedía a Dios que le perdonara por aquella terrible falta que había cometido para que Él la castigara con una enfermedad como el sida.
El artículo en imágenes
![]() Ana en el salón de Casa Zulema | ![]() El salón de Casa Zulema |
![]() Este cartel se lee a la salida de la casa | ![]() La entrada a la casa |
![]() Parque Nacional Obrero, donde está casa Zulema | ![]() Un rincón de Casa Zulema |
Recursos:
Web de ACOES: www.acoes.org
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Author of this article: Ana M. Roncero
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