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Letras contra la pobreza
Dolor de estómago por no comer
Letras contra la pobreza
Dolor de estómago por no comerÚltima actualización en Lunes, 30 de Julio de 2007 04:53 Escrito por Ana M. Roncero Domingo, 29 de Julio de 2007 12:00


Pasando consulta
Desde las ocho y media de la mañana hasta las cinco de la tarde, con apernas una hora para almorzar, no paramos de atender, curso por curso, a todos los alumnos, comenzando por los más pequeños. En el dispensario médico se improvisaron ocho consultas con mesas y sillas, en las que estaban los estudiantes de Medicina con las herramientas profesionales que se han traído desde España: fonendoscopio, depresores, linternas, aparatos para tomar la tensión, etcétera.
Pero antes de que los doctores los vieran, otra voluntaria que se llama Rocío y yo les tallábamos y pesábamos, rellando una ficha con su nombre, apellidos, persona responsable (su madre o padre), edad, curso, sección, maestro y nombre de la escuela. Adivinar cuántos años tenían era casi imposible, pues muchos de los niños hondureños están por debajo del peso y talla normales para su edad.
Pero eso no es lo peor... Nunca habíamos visto unas caries tan avanzadas ni personas con los dientes de leche podridos o que un niño te diga que le duele estomágo porque no ha comido en varios días, que le molesta la pierna o la espalda porque ha tenido que trabajar para ayudar a su familia, o que su padre le pega desde que su madre les abandonó cuando él empezó a beber demasiado. Sé que en España también ocurren estas cosas, pero no es tan frecuente como en Honduras.
Este día me pareció uno de los más cansados, pero mereció la pena porque así todos han sido revisados por un médico y los que las necesitaban, ya tienen medicinas. Por momentos ya no veía más que niños hondureños sobre la báscula y bajo el metro... ¡¡Menos mal que aquí son todos muy cariñosos y te sonreían, abrazaban o daban un beso!!
El artículo en imágenes
Recursos:
Web de ACOES: www.acoes.org
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Pero antes de que los doctores los vieran, otra voluntaria que se llama Rocío y yo les tallábamos y pesábamos, rellando una ficha con su nombre, apellidos, persona responsable (su madre o padre), edad, curso, sección, maestro y nombre de la escuela. Adivinar cuántos años tenían era casi imposible, pues muchos de los niños hondureños están por debajo del peso y talla normales para su edad.
"Nunca habíamos visto unas caries tan avanzadas ni personas con los dientes de leche podridos o que un niño te diga que le duele estomágo porque no ha comido en varios días"
Este día me pareció uno de los más cansados, pero mereció la pena porque así todos han sido revisados por un médico y los que las necesitaban, ya tienen medicinas. Por momentos ya no veía más que niños hondureños sobre la báscula y bajo el metro... ¡¡Menos mal que aquí son todos muy cariñosos y te sonreían, abrazaban o daban un beso!!
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![]() Los estudiantes esperan a ser atendidos | ![]() |
![]() Ana rellenando las fichas médicas de los alumnos | ![]() |
![]() | ![]() Los alumnos aguardan su turno después de haber sido tallados y pesados |
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Web de ACOES: www.acoes.org
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Author of this article: Ana M. Roncero
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