Globos, juegos y canciones

( 11 Valoraciones ) Ana María Roncero Medina

Los trabajos más divertidos de mi estancia en Honduras suelen ser los que están relacionados con los niños, por la alegría natural que parece que ellos desprenden. El miércoles por la mañana, María, Marta y yo compartimos casi cinco horas con los preescolares de cinco, seis y siete años del Centro Infantil Virgen del Pino, que ACOES tiene cerca de nuestra casa y que es gratuito para todos ello.

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Haciendo fila para lavarnos las manos antes de almorzar
"La gran mayoría son hijos de madres solteras o provienen de familias que no podrían pagar una guardería privada pero tampoco pública, pues el material que se exige comprar es demasiado caro para ellos"
Llegamos a las 7.30 horas, al inicio de la jornada, y aunque al principio sobre todo estuvimos observando cómo se desarrollaban las clases, después del recreo nos integramos como si fuéramos uno más en el aula, ayudando a la maestra a poner la tarea para el día siguiente. Fue el momento de los juegos, como el del Zapatito por detrás (versión de nuestra Zapatilla por detrás), el del Lobo o el del Ratón y el Gato. Los niños nos miraban con mucha curiosidad, querían que les tomáramos fotos y sentarse a nuestro lado en el corro que habíamos formado. Entre medias se dio la lección del día: la letra L (la-le-li-lo-lu), los animales mamíferos y el número 7.
 
Pero, sin duda, la mejor parte de todas fue el recreo. Marta tuvo la feliz idea de traer a Honduras dos bolsas de globos alargados de colores y un inflador. Con ellos y lo que le había enseñado su amigo Juanqui, no dimos abasto durante aquel rato. Mientras que las dos profesores inflaban los globos, los alumnos hicieron una fila y le pedía a Marta que les hiciera un perro, una flor o una espada. Entretanto María les entretenía con algunos juegos y yo les daba caramelos, les nombraba "caballeros de la Tabla Redonda del Rey Arturo" con las espadas ficticias, jugábamos y les hacía algunas fotos.
 
"Las maestras reciben una cantidad de dinero por su trabajo en la mañana, que les sirve para costear sus estudios en la Universidad por las tardes"
La gran mayoría son hijos de madres solteras o provienen de familias que no podrían pagar una guardería privada pero tampoco pública, pues el material que se exige comprar es demasiado caro para ellos. Las maestras reciben una cantidad de dinero por su trabajo en la mañana, que les sirve para costear sus estudios en la Universidad por las tardes. Al final de las clases, sobre las 11.30 horas todos reciben un almuerzo (el miércoles fue mínimo -plátano- frito, arroz y frijoles), y me llamó la atención que uno de ellos se negaba a comer porque su mamá aún le da el biberón y se enoja con las maestras si le obligan a comer.
 
Nos marchamos muy contentas y hablando sobre dos de los graves problemas que tiene Honduras para prosperar: la educación y la sanidad, que a su vez creo que son los pilares fundamentales para que un país pueda dejar atrás la pobreza, y de los que menos se preocupa el Gobierno, en su mayoría corrupto y compuesto por empresarios que antes se preocupan de vigilar los intereses de sus amigos de la élite económica que de los hondureños.



El artículo en imágenes


 
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Todos querían tener un globo
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Axel y yo
 
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Ana con varios alumnos del Centro Infantil Virgen del Pino
 
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Nuestra llegada al Centro Infantil Virgen del Pino
 

 
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Una de las aulas del centro
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Dos niñas del centro
 





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Author of this article: Ana María Roncero Medina

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