Escrito por Alicia Mora Barrera Miércoles, 27 de Junio de 2007 22:06

Reportaje:

Kim Phuc huyendo del napalm. Vietnam 1972 (Nick Ut)
El 8 de junio de 1972, Nick Ut inmortalizó la imagen de
una niña de nueve años corriendo desnuda, huyendo de un bombardeo con napalm, durante la guerra de Vietnam. El pasado 9 de mayo de este año llegó a Madrid Zahra,
procedente de Bagdad. Dos historias similares. Dos guerras similares.

Zahra, antes de su primera intervención
Nick Ut, fotográfo
El 8 de junio de 1972, un avión de Vietnam del Sur bombardeó con napalm la población de Trang Bang. Con la ropa en llamas, una niña de nueve años corrió fuera de la población. En ese momento, cuando sus ropas ya habían sido consumidas, el fotógrafo Nick Ut registró la famosa imagen. Permaneció en el hospital durante 14 meses, y fue sometida a 17 operaciones de injertos de piel debido a las terribles quemaduras del napalm.
El pasado 9 de mayo de este año llegó a Madrid Zahra, procedente de Bagdad. Una niña víctima de la guerra en Iraq. Sufrió un atentado bomba cuando fué a la compra y parte de su tórax se abrasó debido al impacto de la explosión. Su hermano pequeño resultó ileso. Ella tiene sólo un año más que Kim Phuc. Su imagen no quedó plasmada por ninguna cámara fotográfica, en ningún titular de prensa.
Zahra paso a englobar las estadísticas de víctimas diarias que esta guerra actual invade los medios de comunicación. Sufrió terribles quemaduras en tórax, brazos, cuello y parte del rostro. Como fue en su día Kim Phuc.
Y como ella, Zahra debido a sus grandes quemaduras
se le contrajo el cuello y axilas. Ahora la rehabilitación es dolorosa,
como las curas.
35 años de diferencia entre ambas niñas y el mismo motivo, el mismo horror que genera la guerra.
"Qué poco ha aprendido el hombre, qué poco hemos
evolucionado que volvemos a caer en la miseria y en el perpetuo estado
de muerte lenta, ahora denominadas guerras quirúrgicas"
El próximo 8 de junio se cumplirá esos 35 años de la foto de Nick Ut. Son meses, días que ahora se convierte en un instante, en una visión reflexiva cuando contemplamos ambas fotos.
Qué poco ha aprendido el hombre, qué poco hemos
evolucionado que volvemos a caer en la miseria y en el perpetuo estado
de muerte lenta, ahora denominadas guerras quirúrgicas. Guerra por
petróleo, tierras, llámese poder o el gran negocio de la fabricación y
comercio de armamento. No ha pasado ningún día. No ha transcurrido los
años. Es mentira.
"Zahra es testigo directo, (...) una representación mínima de cientos de
niños y niñas que ahora, en este preciso momento pueden ser víctimas de
una bomba, de una bala perdida o de fuego cruzado en Irak, Afganistán,
Sudán
"
Zahra es testigo directo, no sólo del logro de la
supervivencia en Iraq, sino una representación mínima de cientos de
niños y niñas que ahora, en este preciso momento pueden ser víctimas de
una bomba, de una bala perdida o de fuego cruzado en Irak, Afganistán,
Sudán
El pasado 17 de mayo Zahra fue intervenida en el Hospital de la Paz de Madrid, en la excelente unidad de quemados. La Embajada de España, el padre Manuel Hernández, miembro de los Carmelitas Descalzos y último representante de una organización humanitaria española en Bagdad y la ONG Infancia Solidaria con su programa quirúrgico que consiste en traer a España niños y niñas
necesitados de una intervención quirúrgica y que en ningún caso pueden
realizarse ya sea por motivos de países en conflicto o de pobreza
extrema hicieron posible el viaje.
El pasado lunes, Zahra fue intervenida de nuevo. Le pusieron un injerto de piel que cubrió una gran parte de su cuello. Y con una increíble entereza, digna de una gran madurez, afronta este nuevo reto. Porque Zahra es una niña fuerte, activa e inteligente.
Lleva dos años sin acudir al colegio debido a la guerra. Cuando hablamos con ella de esto, Zahra baja la mirada, la deja perdida y el horror de las calles de Bagdad se instala en la habitación del hospital. En silencio se queda flotando pero no el dolor, que permanece.
Cambian los escenarios, pero no las victimas. Tengo la certeza que la condición humana, la naturaleza es la de matarnos entre nosotros, además que ninguna guerra será la última. Kim Phuc, Zahra, unidas en su destino, sin conocerse.
El pasado lunes, Zahra fue intervenida de nuevo. Le pusieron un injerto de piel que cubrió una gran parte de su cuello. Y con una increíble entereza, digna de una gran madurez, afronta este nuevo reto. Porque Zahra es una niña fuerte, activa e inteligente.
Lleva dos años sin acudir al colegio debido a la guerra. Cuando hablamos con ella de esto, Zahra baja la mirada, la deja perdida y el horror de las calles de Bagdad se instala en la habitación del hospital. En silencio se queda flotando pero no el dolor, que permanece.
Cambian los escenarios, pero no las victimas. Tengo la certeza que la condición humana, la naturaleza es la de matarnos entre nosotros, además que ninguna guerra será la última. Kim Phuc, Zahra, unidas en su destino, sin conocerse.
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Author of this article: Alicia Mora Barrera
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