Energía nuclear en la era post nuclear

( 15 Valoraciones ) John Joseph Kenneth Bonham

Análisis

La situación de deterioro medioambiental creciente y escasez de formas de energías parece encaminarnos de nuevo hacia la energía nuclear


 

La situación de deterioro medioambiental creciente y escasez de formas de energías parece encaminarnos hacia la energía nuclear, sus evidentes problemas: riesgo de accidente o de proliferación bélica, que anteponen unas ventajas de aparente menor impacto aunque otros muchos factores han de tenerse en cuenta en esta carrera geopolítica y estratégica. En la era del despilfarro y del derroche energético (y de materias primas y de personas) las soluciones para mantener nuestro modelo de sociedad se nos agotan.

Los países en vías desarrollo exigen un desarrollo económico y social basado en las mismas premisas: el empleo de materias primas y energía baratas
El riesgo de un accidente o atentado de dimensiones colosales junto con la adecuada gestión de residuos por miles de años son los puntos principales de duda sobre la tecnología
El petróleo tiene una vida a precios 'razonables' de treinta o cuarenta años (sino menos de acuerdo a la teoría de terminación del petróleo de Hubert) y todas las demás fuentes de enegías o bien suponen un aporte de contaminación (CO2 y otros contaminantes menores) o bien se encuentran en un grado de desarrollo que no permite el sostenimiento de las sociedades modernas.

El oro negro también ha sido empleado en excesivas ocasiones como herramienta o arma política contra el primer mundo. también para el sostenimiento de dictadores en todos los trópicos, con lo que al efecto medioambiental se añade uno geopolítico y de inestabilidad que a nadie escapa.

El desarrollo de occidente está vinculado y relacionado con el consumo energético y de recursos, pero los efectos mediambientales de doscientos años de desarrollo se manifiestan de manera cada vez más patente y agresiva. El origen antrópico está demostrado: para una recuperación del medio ambiente se necesitan acciones urgentes e inmediatas. La posición de Europa y EEUU en este punto principal la estudiaba de manera somera en una serie de artículos anteriores. En este punto nos centraremos en el caso especial de la energía nuclear como solución a estos problemas.

Los países en vías desarrollo exigen un desarrollo económico y social basado en las mismas premisas: el empleo de materias primas y energía baratas. Es evidente que una política global de energías es necesaria para no negar a los países emergentes el desarrollo del que disfruta occidente. Sin embargo, el acuciante lugar de la escasez columbra horizontes de confrontación y guerra, puede que la guerra de Irak sea el primer capítulo de esta nueva vía del zeitgeist  histórico e historicista.

En este estadio, y con los problemas colaterales (falta de agua, necesidad de energía barata para el desarrollo), parece presentarse la energía nuclear como una salida a este horizonte.

Enfrentamiento

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Mapa de la radiación de Chernobil
El aumento de los 435 reactores nucleares que están actualmente operativos en el mundo (datos de marzo de 2006) se antoja como una salida controvertida, pero posible a estos problemas que tienen el desarrollo sostenible y la paz en el horizonte.

La energía nuclear tiene unos problemas que son, en resumen, los que aquejan a la sociedad en su conjunto: belicismo que convierte todo en armamento, la imposibilidad de ser independiente de los países generadores de la tecnologia y una inseguridad transfronteriza en el caso de mala gestión, mantenimiento o sabotaje, como en el caso de Chernobyl.

El riesgo de un accidente o atentado de dimensiones colosales junto con la adecuada gestión de residuos por miles de años son los puntos principales de duda sobre la tecnología. En contra, los riesgos de accidente nuclear y de seguridad de los residuos generados, además de la posibilidad de desarrollar una tecnología destinada a fines bélicos.

Ventajas

Entre las ventajas de la energía nuclear está que los países occidentales abandonan esa dependencia chantajista de los países productores de petróleo y de gas que les obligaba a asentir en sus satrapías, pero caen en la dependencia de los mismos países que controlan sus economías, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el Banco Mundial o el FMI. Y se sientan en Davos o en el club Bilderberg para diseñar el futuro del mundo, de acuerdo a sus intereses, claro.
A favor está la baja contaminación local, aunque no inexistente, que sería aceptable para el horizonte de terribles efectos del cambio climático
La paradoja está en que los países más ricos en energía no son los más potentes en nivel de vida, industria y libertades

A favor, además, está la baja contaminación puntual y local, aunque no inexistente, que sería aceptable para el horizonte de terribles efectos del cambio climático. (más de 50 millones de toneladas de CO2 no emitidas al año en España). Y a un coste de producción asumible con el modelo actual.

Para los países en desarrollo, esta opción energética para el futuro no considera sus circunstancias de independencia y desarrollo, ya que impone una mayor dependencia con el primer mundo. Este pensamiento abundaría en una dependencia neocolonial, de las antiguas y de las nuevas potencias, en el mundo. El club del desarrollo sería por estricta invitación de los países más avanzados.

Ahora la paradoja está en que los países más ricos en energía no son los más potentes en nivel de vida, potencia industrial y libertades. Los países de generación de tecnología, Francia, EEUU, Reino Unido, Rusia, Japón y China, sería quienes dispusieran de esa llave al futuro y al desarrollo.

Este hecho, la preponderancia, quizás ese sea el leitmotiv energético y de influencia que manejan algunos países para apuntarse al club Vip nuclear, como por ejemplo Pakistán, Irán, Corea del Norte y la plétora de los cuarenta países con aspiraciones nucleares no del todo pacíficas.

Sin embargo, estos aspectos de la energía nuclear pueden ser “dados” la vuelta como la globalización puede “darse” la vuelta para obtener beneficio para todos. ¿Cómo?, una adecuada situación de respuesta ciudadana y social por la paz, la estabilidad y el desarrollo para superar los efectos y perjuicios que, sin duda, tiene.

En Europa, ante el perjuicio de la contaminación y de la imposibilidad de asegurar el suministro energético, reevalúa la posibilidad de volver a la construcción e investigación nuclear. La opinión pública, desencantada de poner parte de su futuro social en manos de jeques volátiles, dictadores bananeros o africanos deseosos de sangre y territorios, se vuelca hacia el mal conocido pero controlado tras la era de abandono nuclear de los ochenta.

En los países en desarrollo y el tercer mundo, una cesión, o aprovechamiento conjunto de la energía por medio de organismos independientes, como por ejemplo la OIEA -dependiente de Naciones Unidas- puede dar una respuesta global, aunque controvertida a ese fantasma ya tangible que es el cambio climático y el mantenimiento de nuestras condiciones de vida.


Imagen de los efectos de la radiación de Chernobyl: 1


Recursos:


Author of this article: John Joseph Kenneth Bonham

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