El nacionalismo de Le Pen vuelve a las elecciones francesas

( 10 Valoraciones ) Daniel Méndez Morán
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Convención Presidencial del FN (Libèration)

Durante la Convención Presidencial de su partido el pasado fin de semana, el ultraderechista líder del Frente Nacional presentó un programa basado en la “prioridad nacional” y “el cierre de fronteras”. Jean Marie-Le Pen, que en las elecciones de 2002 fue el segundo candidato más apoyado con el 17% de los votos en la primera ronda, vuelve a presentar la inmigración como el principal problema del país.


Como hace cinco años, el discurso de Jean-Marie Le Pen vuelve a centrarse en el control de la inmigración y la defensa del nacionalismo francés. La idea principal, omnipresente en todas sus intervenciones, es que la política de inmigración llevada a cabo por los gobiernos de Francia es la principal causa de la crisis económica. Este “torrente incontrolado” de inmigrantes, que según él se han aprovechado de las generosas ayudas del Estado, ha dejado de lado a “los verdaderos franceses”, que ahora se encuentran sin trabajo y sin posibilidades de volver a situar a Francia donde se merece.

Por eso, Le Pen, que se ha visto superado en las encuestas por el fenómeno Bayrou, apuesta por “una inmigración cero”, la expulsión de “los clandestinos e ilegales” y “el cierre de las fronteras”. Estas medidas se verían acompañadas por lo que el llama “prioridad nacional”: según él, el Estado debe volcar sus ayudas sociales y de empleo primero en los franceses.

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Manifestación a favor de Le Pen en 2002 (BBC News)
En la ciudad de Lille, antiguo bastión de la extrema izquierda y ahora especialmente afectada por la crisis económica, Le Pen aprovechó también para atacar a la globalización, a la que culpa de la crisis francesa. El líder ultraderechista, que sigue ampliando su larga lista de provocaciones (la semana pasado calificó los atentados del 11-S de “incidente”), afirmó que “el hecho de suprimir nuestras fronteras nos deja en manos del comercio internacional y nos hace correr un riesgo de ruina”.

Si los principales enemigos de Le Pen son la inmigración (centro de todas sus intervenciones) y la globalización, la Unión Europea también se lleva un parte importante. El líder del FN, contrario al Euro, se presenta como el único gran candidato que dijo “no” a la Constitución Europea, al mismo tiempo que culpa a la misma de las desgracias de Francia. Según él, el 80% de las leyes francesas se aprueba en Bruselas, algo incompatible con su defensa de Francia. En un programa organizado por la cadena TF1 hace una semana, Le Pen afirmó que él es el único candidato que se presenta a la Presidencia de la República de Francia, puesto que “el resto se presentan a Gobernadores de una provincia europea, incluso con menos poderes que los de Schwarzenegger en California”.

Le Pen, que en un primer momento de la campaña parecía querer alejarse de sus posturas más radicales, vuelve poner de manifiesto que sus ideas son las mismas que le permitieron acceder a la segunda ronda de las elecciones de 2002. Las últimas encuestas le sitúan con un 12% como el cuarto candidato más votado, más o menos la misma intención de voto que tenía a estas alturas hace 5 años.
Author of this article: Daniel Méndez Morán

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